Por: Patricia Lara Salive

¿No son suficientes 917.078 muertos?

Un informe de prensa que dice que nuestro conflicto armado nos ha dejado 34.813 secuestros, 792.382 homicidios y 124.696 desapariciones forzadas, cifras de la Unidad de Víctimas que, sumadas, equivalen a 917.078 muertos.

¿Son suficientes esos muertos? ¿O nos faltan más?

¡Esa, y no otra, es la pregunta que vamos a respondernos este domingo!

Por eso, antes de marcar el tarjetón electoral para escoger al próximo presidente de Colombia, en la soledad de la conciencia y del cubículo, cada persona debe ser lo suficientemente honesta, clara y valiente para contestarse estas tres preguntas:

¿Yo quiero conseguir una paz con más condiciones y, para lograrla, me da igual que haya más muertos porque esos muertos, muy probablemente, no me dolerán a mí, ya que se producirán en el campo, lejos, y no serán mis hijos, ni mis padres, ni mi pareja, ni mis amigos, y por esa razón elijo al candidato que no quiere esta paz cercana sino la otra, perfecta, que está lejos, o que quizás no llegue nunca?

¿O yo voto por el candidato que está a punto de concluir la actual negociación y le apuesto a esta paz que muy probablemente conseguirá que, en pocos meses, cesen esos muertos que a mí sí me duelen aun cuando no los conozca porque son colombianos como yo? (Y porque me duelen acepto esa paz que implica reconocer que hay una contraparte y llegar a acuerdos con ella, los cuales en ningún caso significan ceder principios que afecten el sistema democrático ni permitir que haya un solo rincón del país que no esté controlado por nuestras Fuerzas Armadas).

¿O a mí me da igual si hay o no hay más colombianos muertos a causa del conflicto y me abstengo de votar o voto en blanco?

Estas, sin maquillajes, son las opciones que tenemos este domingo.

En mi ya larga vida, nunca me había visto enfrentada a unas elecciones tan decisivas como las de ahora… Y no tengo dudas: el domingo, yo voy a elegir esta paz, confío en ella, aunque no sea exactamente la que yo quisiera, la acepto y la escojo porque la quiero ahora, para mis hijos, para mis nietos, para mí, porque no me conformo con una paz con mejores condiciones para mis bisnietos, y porque anhelo, antes de morir, haber conocido una Colombia en paz.

Y para los que aún están indecisos o consideran que su voto —uno más o menos— no define nada, les dejo este poema atribuido a Bertolt Brecht:

“Primero se llevaron a los judíos…

pero como yo no era judío, no me importó.

Después se llevaron a los comunistas,

Pero como yo no era comunista, tampoco me importó.

Luego se llevaron a los obreros,

pero como yo no era obrero, tampoco me importó.

Más tarde se llevaron a los intelectuales,

pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.

Después siguieron con los curas,

pero como yo no era cura, tampoco me importó.

Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde”.

Felicitaciones al Gobierno y al Eln por haber dado a conocer que se encuentran en una fase exploratoria para comenzar esa negociación que se intentó tanto durante el gobierno de Álvaro Uribe.

Anunciaron que ya llegaron a un acuerdo para que la agenda incluya los puntos de víctimas y de participación de la sociedad civil.

El haber hecho públicos los acercamientos, compromete más a las partes y clarifica la posibilidad del final total del conflicto armado en Colombia.

¡Dios lo quiera!

 

 

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