Por: Gloria Arias Nieto
Pazaporte

Nobleza obliga

“Nobleza obliga” se refería a la necesidad de ostentar un comportamiento a la altura de un título supuestamente prestigioso. Pero hay otra nobleza, la de verdad, y es la del corazón. La de actuar con respeto por la condición humana y consideración frente a los más vulnerables; es portarse mejor de lo que se espera y ser valiente y generoso en carácter, esencia y reacción. Es la nobleza necesaria para construir sociedades armónicas, y la que debemos preservar, fortalecer y agradecer.

No le hice campaña a Claudia López y me decidí a votar por ella la víspera de las elecciones. Apenas llevamos 20 días, pero ya presiento un vínculo de “solidaridad/ciudad“ con la alcaldesa; con la Claudia que vi la semana pasada, en el Claustro de San Agustín, en la posesión de José Antequera y Vladimir Rodríguez. La Claudia que prefirió hacer una ceremonia en la que no había doctores sino ciudadanos; y en las paredes -en vez de óleos adustos y memorandos estériles-, la exposición más vista y más imprescindible de Colombia: El Testigo, de Jesús Abad Colorado. En el segundo piso del Claustro, un árbol enorme -que no es árbol sino corteza de vida- iluminó el encuentro; y la memoria y las víctimas quedaron en manos de dos personas a las que no tienen que contarles la historia de Colombia, porque la han vivido en alma propia.

Imposible no sentir.

Me inspira confianza una persona que es capaz de conmoverse, de no ocultar las emociones y promete convertir la ciudad en territorio de reconciliación. Me inspiran confianza las víctimas de la guerra que buscan paz y no venganza.

Siento que la autenticidad crea vínculo, es el primer trazo de la empatía y la primera ventana al otro.

Claudia habló con profundo respeto por la memoria y por la esperanza. Fue como echar en una cajita de hilos y sueños, la nostalgia por los ausentes y la promesa de trabajar para que nadie más se nos muera de violencia.

Recorrimos la exposición como recorriendo lo que fue y nunca debió ser y nunca más puede volver a pasar.

No sé cómo transmitir la luz en blanco y negro, la fuerza, la conmoción y el compromiso que caben en ese espacio. No hay lección de la historia reciente de Colombia, no hay cátedras ni debates, en los que se pueda sentir tanto y tan humanamente, los horrores de la violencia y la urgencia de la paz.

A las pocas horas, y de frente a la ciudad que dirige, la alcaldesa presentó un protocolo que le da reconocimiento y enfoque cultural a la protesta social. Es, por fin, ver que se ejerce la autoridad en función de la comprensión; y quien gobierna se baja del bus de la prepotencia, mira a la gente a los ojos, a lo que siente, a lo que le duele, a lo que quiere y necesita cambiar. Como si pensara por un momento que quizá el otro pueda tener razón y merece ser escuchado. Es el arte de rescatar el valor de la diferencia, en lugar de querer arrasarla.

Hoy, #21E, el paro sigue porque siguen las condiciones que lo motivaron. Pero “nobleza obliga” y a la sensatez de la alcaldesa es preciso responder con igual sensatez; ante la propuesta de construir un tejido social viable, cultural y comprensivo, sería un error de aquí a la Luna caer en la terca y destructiva inutilidad del vanadalismo. Que se llenen las plazas en paz y por la paz. Que se llenen por los 23 líderes y los tres excombatientes asesinados este año. Que se llenen, hasta que en este país roto y amenazado por dentro, la violencia ya no tenga padrinos y los sicarios se queden sin oficio.

[email protected]

900595

2020-01-21T00:00:01-05:00

column

2020-01-21T00:00:01-05:00

jrincon_1275

none

Nobleza obliga

14

3697

3711

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gloria Arias Nieto

Intermedio

Memorias que duelen

Tributo

Infamia

“Lili Marleen”