Por: Nicolás Uribe Rueda

Nosotros, los electores

Estamos entrando por fin en el momento de definiciones programáticas de cada uno de los candidatos presidenciales. De aquí en adelante empieza a acabarse el espacio para las ambigüedades, los lugares comunes y el silencio. La hoja de vida será evaluada, se revisará su conocimiento del país y la profundidad de sus declaraciones. Espantando como maleza la suciedad de la campaña que se viene, cada uno buscará conocer a fondo a su candidato y descartar también a los demás al escudriñar su vida y obras. Así, cada uno de nosotros definirá su voto.

Pero ¿quiénes somos nosotros? Muchas de estas respuestas están en la última encuesta de cultura política del DANE, publicada a finales de 2017, en donde más de 25.000 personas fueron preguntadas sobre su manera de entender y evaluar la democracia colombiana.

Empezaré por algo que intuíamos. El 49 % de los ciudadanos están muy insatisfechos con la democracia, el 34 % es indiferente y solamente el 11,5 % tiene un grado de satisfacción superior con la marcha de nuestro sistema político. La gente sólo confía en pocas entidades: las Fuerzas Militares (40 %), la Registraduría Nacional (39,2 %) y la Defensoría del Pueblo (31,3 %), y desconfía de casi todas las demás. Sólo el 11 % se identifica con un partido y apenas el 2,5 % está afiliado a alguno. ¡Vaya democracia sin representación! Los votantes perciben que la corrupción ha aumentado significativamente (79 %) y seguramente por ello sólo a tres de cada cinco les interesa informarse sobre la realidad del país y su acontecer político.

El 41 % de los electores creen que se respeta el derecho a elegir y ser elegido y el 44 % cree que a los ciudadanos se les garantiza el derecho a participar. Sin embargo, sólo una tercera parte considera que existe plenamente el derecho a opinar y a expresarse libremente y cerca del 34 % piensa que aquí no se dan las garantías para manifestarse públicamente. A mi juicio, es sorprendente que aún el 24 % de los encuestados crean que en Colombia se garantiza el derecho al tratamiento igualitario ante la ley.

Y tomen nota: al 82 % le parece que a los políticos les importan mucho las elecciones, pero poco o nada las necesidades de la gente, y aunque creen que votando se puede mejorar la situación del país, la verdad es que lo hacen en su mayoría para ejercer un derecho individual. Curioso es que el 9 % de los encuestados reconozcan que votaron para obtener algo a cambio (en la Costa y Bogotá, los más altos índices).

Queda claro también que la gente no tiene reparo en mentir a los encuestadores. Por ejemplo, el 70,4 % de las personas dicen que votaron en las elecciones de octubre de 2015, cuando, en realidad, para elegir alcaldes apenas participó el 59 % de los electores. La gente se ubica mayoritariamente en el centro del espectro ideológico (42 %) y el 24 % no tiene preferencia. La derecha (20 %) duplica a la izquierda (11 %) en cuanto a quienes con ella se identifican.

Denle pues una revisada a la interesante encuesta y saque cada cual sus propias conclusiones. Vale la pena saber qué esperar, no sólo de los candidatos, sino también del comportamiento de nosotros, los electores, al momento de votar.

@NicolasUribe

 

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