Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Notarías vs secuestrados

EL GOBIERNO UTILIZA EL SECUESTRO política y mediáticamente. El bombo a la “Operación Jaque” y la autorización a medias para que Piedad Córdoba ayude en la liberación del cabo Moncayo y otros secuestrados, no fueron gratuitos.

Sin que haya dado explicación plausible, el mandatario autorizó a la senadora Córdoba en compañía de la Cruz Roja y la Iglesia para que libere a 24 secuestrados, cuando unos días antes estaba empecinado en que no se metiera en nada.

La pesada exigencia de que se liberen todos los secuestrados y además simultáneamente, parece diseñada para provocar el fracaso de la nueva gestión humanitaria. No es la primera vez, antes el Gobierno torpedeó a Colombianos por la Paz.

¿Por qué si Piedad no era bienvenida, de repente se restablecen sus facultades humanitarias? El Gobierno no ha justificado su inesperada decisión y ese silencio permite suponer que todo obedeció a la noticia sobre la compraventa de notarías para asegurar la primera reelección de Uribe, según la denuncia de Manuel Cuello Baute.

Es muy curioso que mientras la W Radio le contaba al país apartes de la contundente denuncia de Cuello, al Gobierno se le hubiera ocurrido un cambio de tercio tan radical, como el de darle por fin el visto bueno a la senadora Córdoba, para que apoye nuevas liberaciones.

Es una vergüenza que el drama del secuestro se use por un gobernante en apuros judiciales, para desviar la temperatura mediática sobre hechos que deben ser investigados hasta el final.

Esa estrategia de silenciar medios coincide con una extraña amenaza en Facebook a los hijos de Uribe, que ellos atribuyen a las “infamias” publicadas en su contra, como denominan las investigaciones periodísticas. Ahora sólo falta que los medios se intimiden para hablar de los negocios de unos muchachos que andan escoltados día y noche.

Uribe nos debe una explicación, porque entre el momento en el que se conoció que las Farc estaban dispuestas a liberar a otros secuestrados y el de la autorización a Piedad, ha transcurrido más tiempo de dolor para los plagiados y sus familias.

Claro que las Farc son las responsables del crimen del secuestro; empero, lo que mortifica y no convence, es que a Uribe se le haya movido su corazón de piedra sólo cuando el peso de una declaración judicial en contra suya, de uno de sus hijos y de sus aliados, los puso en la picota. ¿Qué se inventarán después?

Adenda No. 1. Muchos lectores expresaron su desacuerdo con mi columna anterior, porque entendieron que al rechazar la orden de captura del juez ecuatoriano contra Juan Manuel Santos, estaba apoyando el ataque militar colombiano en territorio extranjero. Lamento tal confusión. Desde siempre he criticado al Gobierno por sus decisiones de fuerza y eso incluye la invasión a un país amigo, cualquiera sea la motivación. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con que un juez ecuatoriano intente encarcelar a un ministro colombiano, para cobrarle una decisión política, pues ésta debe ser juzgada por otras instancias internacionales y no por un juez de la nación contraparte.

Adenda No. 2. Virginia Uribe, candidata a Fiscal, en su precaria intervención en la Corte, soltó esta perla: “una cosa son las consultas y otra las consultorías”. ¡Genial!

Adenda No. 3. Y ahora el Absolvedor General de la Nación, el perseguidor Alejandro Ordóñez, quien pretende con una banda siniestra intimidarme y silenciarme, conceptúa a favor de Jorge Noguera, otro de los consentidos de Fernando Londoño y el Gobierno, quien no está sindicado sino de homicidio, vínculos con “paras”, “chuzadas” y seguimientos ilegales.

 

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