Por: Javier Ortiz

Noticias Uno somos nosotros

En ocasiones, cuando se narra algún tipo de suceso o situación, hay una forma particular del castellano popular usado en los barrios de Cartagena de Indias que convierte el pronombre singular indefinido “uno” en algo colectivo, en otra manera de decir “nosotros”. La gente puede comentar con la mayor naturalidad: “Uno estaba esperando en el parque”, “uno se fue cuando llegaron los pandilleros”, “uno no quiso entrar al baile”, “deja eso ahí, que eso es de uno”… y así. “Uno” son las personas que estaban ahí en ese momento, referenciadas por el narrador. No debe tomarse como un adjetivo indefinido ni muchos menos como despectivo. Todo lo contrario, no es para nada impersonal, alude a la confianza: es el grupo, el bonche, el parche, el combo, el colectivo. Si le pides los nombres de los que estuvieron allí, se acordará y te los dirá sin problemas. Por supuesto, esas expresiones no resisten el más mínimo juicio gramatical, pero sabemos que la mayoría de la gente —por fortuna— no habla con el Diccionario de la Real Academia o con el de María Moliner en la mano. Inventa. Y a veces esas invenciones parecen declaraciones de principios.

Quizá convendría seguirle los pasos a esa originalidad del lenguaje popular caribeño en estos días en que se anunció la inminente salida del aire de Noticias Uno. Habría que apostarle a la transformación del “Uno” —en este caso como referencia de número cardinal— en un “Varios”, en un “Nosotros”. Porque a todos nos debería importar el cierre de este espacio, lo que sería apenas un ejercicio básico como ciudadanos y ciudadanas en el compromiso de construir un país decente, no vergonzante. Asusta, en una nación a la que le sangran las uñas de tanto aferrarse a la esperanza, el cierre de esta alternativa noticiosa. La pluralidad consignada en la Constitución tiene que ser algo más que una retórica para promocionar a la nación en el exterior. Necesitamos más formas plurales de hacer periodismo de manera profesional. Y Noticias Uno lo hace. Tiene, además, algo a su favor para el desarrollo democrático de cualquier país, pero que incomoda no a uno, sino a muchos: durante todo este tiempo ha abierto los micrófonos y ha puesto en primeros planos a la gente y a ciertas situaciones que por lo general no encontraban eco en los medios convencionales. Existen, y para eso no hay que ser especialista en medios, diferencias sustanciales en cuanto a profundidad y enfoque en el tratamiento de las noticias de este noticiero con respecto a otros.

Es cierto que cada vez hay menos personas que se sientan a ver un noticiero completo por televisión, pero también es cierto que muchos terminan enterándose de las noticias más importantes de cada emisión por las cápsulas que la gente hace y pone a circular en las redes sociales. No sobra decir que, dada su condición de medio alternativo, las de Noticias Uno tienen una importante difusión.

Hace 30 años, en otras circunstancias, en otra coyuntura sangrienta de la historia de la nación, hicieron explotar la sede de El Espectador. En estos días el periódico y Colombia hacen memoria del hecho. Hay muchas formas de hacer volar la prensa, de dinamitar un medio. Lo que hoy está pasando con Noticias Uno tal vez es una de esas otras formas. Duele que a uno le quiten las noticias, porque uno necesita estar informado, dirá un cartagenero sentado en el pretil de un barrio en los márgenes de la ciudad.

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2019-09-05T00:00:28-05:00

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