Por: Mauricio Jaramillo Jassir

La controvertida influencia de Fidel Castro

Fidel Castro llegó a los noventa años, y con ello no cesan las especulaciones acerca de la influencia de la que aún pueda gozar en uno de los sistemas políticos más controvertidos del mundo.

Pocos imaginaban décadas atrás, cuando el mundo aún vivía bajo el conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, que de todos los experimentos socialistas, Cuba sobreviviría incluso por encima de los países de Europa Central y Oriental. 

Su alejamiento del Consejo de Estado –órgano ejecutivo- en julio de 2006 por motivos de salud, despertó sorpresa pues se la ha descrito generalmente como un mandatario sediento de poder, que nunca ha resistido a la tentación de dirigir un proyecto que cambió la vida de América Latina. Fidel Castro sobrevivió a varios intentos de asesinato, pero lo que resulta más destacable es haber resistido al paso del tiempo. Son muchos los que se han desilusionado de lo que en sus inicios representó la Revolución Cubana. André Gide y Jean Paul Sartre, que en su momento apoyaron efusivamente el comunismo, luego hicieron expreso su desencanto por los abusos cometidos por la URSS en nombre de ese ideal. A Cuba esa tendencia también le afectó y entre sus más duros contradictores había intelectuales que en el pasado apoyaron el proceso. Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y José Saramago son algunos de esos personajes insignes. Esa desilusión que atravesó el Boom agudizó la polarización en el continente por cuenta de la Revolución. En la otra orilla de esa controversia, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez jamás ocultaron su admiración por Castro y las transformaciones sociales forjadas en la isla. 

En sus noventa años, el mundo recuerda a Fidel Castro y lo que simboliza, especialmente ahora cuando el camino de la normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba parece irreversible. La prueba irrefutable de que la influencia de Castro en el sistema no es tal como la pretenden sus detractores, son las criticas vehementes con las que arremetió contra ese proceso. Esa distancia que decidió tomar frente al acercamiento Washington-La Habana, confirma que su alejamiento en 2006 fue sincero. Atrás deben quedar la simplificaciones, que señalan a Fidel Castro como un autócrata que todo lo decide. Conviven en el extraño universo socialista cubano varias fuerzas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Partido Comunista y nuevas generaciones que han tenido acceso a las ventajas del capitalismo por la vía del turismo. Aquello por lo que apostó el régimen en los 90, durante el periodo especial en tiempos de paz.  

Queda de Fidel Castro tal vez lo más importante para un político en retiro: la influencia moral sobre nuevas generaciones en el mundo, que se resisten a calificar como aceptables, las contradicciones profundas de un modelo económico, incapaz de acabar con la desigualdad.   
 

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