Por: Arturo Guerrero

Noviembre peligroso

A mediados del XX escribió Elías Canetti que “toda guerra contiene las anteriores”. Lo que no dijo es que también copia las fechas de las anteriores. Tal vez porque no alcanzó a vivir completo ese siglo globalizado.

El fin de la Primera Guerra Mundial y el colapso del Muro de Berlín encierran signos cabalísticos que a él como judío sefardí le habrían inquietado. Son los números, esas cifras precisas que hablan en idioma de dimensiones nocturnas.

Aquella gran guerra y la clausura, en ese momento simbólica, del comunismo tuvieron lugar en días, mes y años sospechosamente conectados entre sí. La guerra terminó el 11 de noviembre de 1918. El Muro cayó el 9 de noviembre de 1989. Todo con nueve. Noviembre también viene de nueve.

Si queremos profundizar la magia, también en un noviembre de 1917 triunfó la Revolución de Octubre o Revolución Bolchevique. Un enredo de calendarios hizo que algunos la fecharan en octubre y otros en noviembre. ¿Enredo? Tal vez no. Es posible que la lógica histórica exigiera noviembre, para no desentonar.

La Primera Guerra selló el comienzo oficial del siglo XX. Inauguró, además, la proporción mundial de una guerra. La revolución comunista zarandeó al orbe entero pues por primera vez un sistema político alternativo y antagónico pugnó por destronar el capital y apoderarse, país por país, de íntegro el mapamundi.

La Primera Guerra engendró la Segunda. La Unión Soviética engendró la Guerra Fría durante la cual el planeta tembló antes de imaginarse hecho trizas. Pero el siglo que comenzó un 11 de noviembre sucumbió un 9 de noviembre, hoy hace 29 años. Ese día se desplomó el comunismo, colgaron a Ceaucescu y a su mujer, Helena, en plena plaza pública de Bucarest, solo una guerrilla colombiana creyó que no había pasado nada.

En noviembre murieron la primera de las guerras mundiales y la Fría, que había nacido en idéntico mes. La inaugural revolución radical de pretensiones planetarias se desplomó igualmente en el peligroso penúltimo mes del año.

¿Qué tienen que ver estos hechos y fechas con la actualidad? Buena pregunta para estos días de aniversarios y holocaustos. Canetti visualizó algo al respecto. Lo hizo a manera de sedimento rumiado, sobre tanta barbaridad vivida. Dirigiendo su mirada hacia las guerras de su siglo, y por supuesto hacia las anteriores, manifestó algo que debería estar inscrito en los museos de la memoria:

“Los gritos habrán pasado; pero estoy oyendo todavía el silencio de los ahorcados”.

Por eso cada guerra incorpora las anteriores. Los muertos siguen vivos en la venganza de los hijos, que es su algarabía de ultratumba. Más que sus gritos, se impone su silencio. De sus lenguas extenuadas emana el posterior bando de batalla.

Quizá la reiteración de fechas no sea más que un recorderis en procura de la conciencia de los vivos. ¿Quieren rehacer nuestras ordalías? Pues olvídense de mirarse en el espejo de nuestras tribulaciones. Hagan como si no hubiera sucedido nada, como si los muertos estuvieran todavía cogiendo café.

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