Por: Felipe Zuleta Lleras

Nuestra democracia secuestrada

De hoy en una semana estaremos eligiendo entre 117.822 candidatos inscritos para gobernaciones, alcaldías, concejos municipales, asambleas departamentales y ediles locales. El costo para el país es de $819.200 millones.

Ojalá todos los candidatos fueran honestos, trabajadores y, al menos, sensatos. Pero, desafortunadamente, por cuenta de la elección popular de gobernadores y alcaldes, esos puestos se volvieron un foco incontrolable de corrupción. No lo digo yo; lo muestran las cifras de las investigaciones llevadas a cabo por la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría. De 236 candidatos de 27 departamentos, hay 98 con indicios de corrupción, parapolítica o relaciones con fuerzas ilegales. Muchos de los candidatos están hasta con imputación de cargos criminales y nadie los ha podido detener, porque el Consejo Nacional Electoral no ha sido capaz de revocarles sus avales. Y seguirán robando a manos llenas.

Cuando había una jerarquía que arrancaba desde el presidente, que designaba gobernadores y estos, a su vez, alcaldes, había un control directo. Pero el país se metió en el tema de elecciones populares regionales y locales y acabó en manos de unos pícaros absolutamente incontrolables.

La maldición para las regiones es la compra de votos, que, según lo ha denunciado la Misión de Observación Electoral, está poniendo en riesgo la democracia. Esa mala práctica se arraigó en la política y es el cáncer del país.

Esto solo pone de manifiesto que lo único que les interesa a una gran mayoría de aspirantes es llegar a desvalijar los ya menguados presupuestos de las gobernaciones y alcaldías del país. Secuestraron la democracia para seguir robándose todo. Y eso lo pagamos todos los ciudadanos.

Nuestra democracia está en una crisis muy profunda. No en vano el fiscal general, doctor Espitia, dijo que este podría ser el problema más grave del país. Con esta corrupción disparada e incontrolable, estamos frente al hundimiento irreparable de nuestra menguada democracia.

Por supuesto que a muy pocas personas les importa este tema, pues la democracia es un concepto que está ahí, que asumimos como un hecho y por eso poco la defendemos y valoramos. La democracia tiene de fuerte lo que tiene de débil cuando se desmorona.

A este paso acabaremos en manos de un locato como Gustavo Petro o de Rodolfo Hernández, exalcalde de Bucaramanga. En ese momento, tristemente, caeremos en la cuenta de que fue demasiado tarde para salvar nuestro frágil sistema democrático. ¡Qué dolor de patria!

Notícula. Por vicios de forma, la Corte Constitucional declaró inexequible la Ley de Financiamiento. El presidente, como siempre, ha acatado con respeto esta decisión y le ha pedido al ministro de Hacienda que presente otro proyecto inmediatamente. Me preocupa mucho que algunos congresistas aprovechen esta oportunidad para extorsionar al Gobierno con más recursos, para robárselos. Ojalá los congresistas no hagan política con la economía.

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2019-10-20T00:00:47-05:00

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2019-10-20T00:15:01-05:00

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