Por: Iván Mejía Álvarez

Nuestro fútbol

Intenso y apasionante no son sinónimos de bueno y técnico. El campeonato colombiano vuelve a ser intenso, dramático y apasionante en su fase final, pero eso no quiere decir que el nivel técnico sea bueno.

Hay drama en la cola donde ya el Alianza Petrolera, Patriotas y, en gran medida, el Huila, se salvaron del descenso directo, tan sólo los opitas corren riesgo en la promoción. Cúcuta lucha desesperadamente, pegado a un hilillo de vida, conectado artificialmente, pagando todos los errores de cuatro años de pésima administración, ausencia de sentido común en los negocios y coherencia en el manejo.

Pobre Quindío, tienen al frente del equipo al dirigente que llevó a Universitario a ser uno de los peores equipos de la B y está al frente del cuadro cuyabro, un cuadro paupérrimo, sin alma, sin vida, sin afición real. Es decir, la hinchada existe, pero mientras esté Hernando Ángel la afición ha tomado la sana y sabía decisión de no volver al estadio. El fútbol tiene que castigar a Ángel y enviarlo al ostracismo, lejos del manejo de equipos profesionales, dedicado a su escuela de fútbol, a lo suyo: vender y comprar jugadores. Directivos como él, malos patrones, incumplidos en los pagos, poco serios en los negocios, no deberían tener más cabida .Y que Jesurún y Bedoya dejen de alcahuetearle su perniciosa y poco edificante forma de manejar un equipo.

Con el descenso de Cúcuta o Quindío, de pronto los dos porque son muy malos, el grupo de equipos del ‘club de la Dimayor’, socios fundadores y con historia, se ampliará a siete: América, Bucaramanga, Pereira, el Unión y Cartagena, ya están en esa lista. Demasiados equipos nuevos que desnaturalizan el torneo. Conjuntos sin afición y sin historia, que no tienen nada que contar, pero que hacen mejor las cosas que los veteranos.

El ingreso a los ocho de la final también esta apasionante. Entre Once Caldas, Equidad, Patriotas, Medellín, Itagüí hay muy poca diferencia y faltando seis puntos por jugar el gol diferencia va a ser fundamental para determinar quién llega a la fiesta. Por eso, pesa tanto en Bernal y sus muchachos del Itagüí esa sorpresiva derrota ante el Caldas por tan abultado marcador que los dejó en muy malas condiciones en el gol diferencia. Pasar de positivo a menos tres fue fatal.

A esta altura se ven pocos partidos buenos, muchos juegos de relleno y los partidos de buen nivel son contaditos con los dedos de la mano. Pero eso es lo que hay…, mucha pasión y poco fútbol.

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