Por: Mario Fernando Prado
Sirirí

Nuestros pilotos

Resulta injusto que en el paro de Avianca estén despedazando a los pilotos colombianos por sus excesivas pretensiones, los que, sin haber sido escuchados como debe ser y menos aún juzgados, ya han sido condenados por la gran prensa.

Lejos de entrar a analizar si la huelga es legal o ilegal, quisiera que reparáramos en nuestros pilotos colombianos, aquellos que han guerreado con los malos tiempos, con aeropuertos peligrosos e inclusive inconclusos, con jornadas interminables, con protuberantes fallas en las torres de control y además soportado las reacciones por las sobreventas y las cancelaciones de los vuelos.

Yo quisiera ver a un piloto inglés o suizo, de esos que van a importar, despegando del aeropuerto de Pasto con neblina o aterrizando en el de Pereira, en el que los aviones se comen la pista en un santiamén.

Quisiera ver a esos pilotos extranjeros, acostumbrados a los vuelos de confort de diez y más horas cruzando el Atlántico con sus pilotos automáticos, maniobrando en medio de una tensión espantosa para llegar al aeropuerto La Nubia de Manizales o decolando del López Pumarejo de Valledupar, considerado uno de los más peligrosos de Colombia.

Y ni mencionemos, entre otros, el Olaya Herrera de Medellín en donde no hay ni los radares ni las autoayudas reglamentarias.

También quisiera saber si a esos noveles pilotos extranjeros les han contado que nuestros terminales aéreos padecen de malas señalizaciones, pistas cruzadas, radares dañados, aves de todas las rapiñas y horarios restringidos.

Eso y mucho más les ha tocado por décadas padecer a nuestros pilotos, reputados como de los mejores del mundo y que han brindado seguridad y confianza a millones de compatriotas.

Me gustaría ver la cara de esos pilotos súper guau cuando se den cuenta cómo es la vuelta aquí en Colombia. ¿Ustedes creen que se van a aguantar —entre otras cosas— unas pistas agrietadas y unas dictaduras de sus patronos sacándoles la leche para poder vender más?

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