Por: Iván Mejía Álvarez

La "nueva" Alemania

Los panzers alemanes ya no existen. Hoy, los germanos te destrozan igual, pero lo hacen con caricias, con delicadeza, con sutileza a punta de toques, paredes, triangulaciones y un fútbol exquisito en el que se conjugan muchos principios rectores del fútbol de posesión y posición que alumbró al Barcelona y que le dio a España dos Eurocopas y una Copa Mundo.

Joachim Löw empezó la revolución en Sudáfrica con aquella camada de jugadores emparentados con turcos, tunecinos, polacos. Aparecieron los Özil, Khedira y Müller, entre otros, para iniciar la transformación archivando los grandotes que levantaban centros, demolían defensas a punta de fuerza y potencia. En Brasil, Löw intenta completar el tránsito hacia un fútbol superior en lo estético que busca el triunfo final como premio.

La época en que Alemania tenía un grandote anclado entre la defensa, metiendo la cabeza a los centenares de obuses levantados desde las bandas, es cosa del pasado. Klaus Fischer, Rudi Völler, Jürgen Klinsmann, Horst Hrubesch y Miroslav Klose, para citar sólo algunos recientes, peleaban y guerreaban en el balcón del área imponiendo su exuberancia física.

Hoy, la Alemania de Löw juega con un “nueve falso” que se da cita en el mediocampo con jugadores exquisitos, porque él también pertenece a esa condición de jugador apto para el toque y la triangulación, y entonces los rivales, en este caso Portugal, no tienen referencia fija para sujetar. Un “nueve falso”, habrase visto, habrase pensado algún día, en el país de los nueves imperiales.

Los volantes de marca germanos hoy tienen tanta sabiduría con la pelota y conectan tan bien con los volantes de segunda línea que todos se relevan, todos arman un frenético carrusel de tocadores y pasadores de primera. Lahm, trasplantado de marcar la banda derecha a mediocentro que limpia el área como un limpiaparabrisas, complementádose con Kroos y Khedira, que son grandotes y podrían pertenecer al fútbol antiguo, para que más adelante Özil —sin llegar a su mejor nivel—, Müller y el maravilloso Götze hagan de la circulación un arma contundente.

Algo tiene que ver Pep Guardiola en esta mutación. El profeta del fútbol de posesión y posición llevó la idea al Bayern y muchas veces prefirió a Götze y Müller sobre Mandzukic o Pizarro. También Del Bosque puso una pica en Flandes con Cesc Fabregas como ancla final de los “jugones”.

Tras la debacle española ante Holanda, el fútbol de pelota bien jugada, toque y circulación tiene hoy un nuevo representante: estos alemanes que te destrozan con cariño.

 

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