Por: Lorenzo Madrigal

Nueva paz, nuevas Farc

Ya se oye decir, como fake news, que nada ha pasado, que todos los proyectos de paz tienen disidencias, que las cosas no se arreglan en un solo día, que si la cabeza de uno de los dos grupos negociadores se levanta de la mesa o, peor aún, incumple el proyecto y huye a su refugio original, eso no significa mayor cosa, eso es normal, eso pasa siempre.

Rotas las negociaciones o, aún peor, suscritos los pactos, con firma elemental la una y plena de garfios la otra, que se retire parte significativa del contingente del teatro Colón no se considera mayor cosa para la anhelada paz.

Que la Constitución haya sido alterada contra lo prometido; que lo que fijó un gobierno sin aprobación popular quedara establecido como ley suprema por tres períodos siguientes, eso ni siquiera se advirtió ni se llegó a pensar que era un asalto a la alternancia democrática en el poder.

Que los separatistas del acuerdo aparezcan ahora de repente y resoplen desde el vecino país amenazando desde allí, es algo sin importancia, asunto ya trillado y por fuerza tolerado.

Pero no, lo sucedido es grave y espanta que se desate una impensable guerra civil (guerra, no mera rebelión como la que ha hostigado al Estado por años), o una internacional de mantenimiento como la que se siente venir, con origen en la interferencia de Venezuela en nuestro desarreglo interno, y el aliento que le da a la insurrección, no obstante ser garante luego de acuerdos tramposos de paz y sede logística de amotinados colombianos. Una guerra en el Caribe podría darse si Estados Unidos interviene la dictadura de Nicolás Maduro (aunque Trump desconoció y despreció el episodio de Márquez en Venezuela). Es sabido que las potencias orientales respaldarían al dictador de Miraflores.

Será este el primer gran entuerto que le tocará resolver a la administración Duque. Dará allí la medida de su habilidad para gobernar, de su prudencia y de su coraje. Tendría muy posiblemente que negociar una nueva paz ante la presencia de unas nuevas Farc. Y lo haría con la experiencia de los fracasos anteriores (mejorando lo presente, como se dice para ser cortés y no excluir a nada ni a nadie de lo que se está hablando).

En el frente internacional, que se trabajó tan intensamente para aclimatar el proceso, tendrán sus gestores que aguantarse la exhibición del fracaso. El Nobel, por su parte, no se devuelve y entendamos que se otorga por el esfuerzo y no por el resultado.

***

Los ciegos ven, los invidentes dibujan, los impedidos portan fusil y están en pie, no se trata de la piscina probática del Evangelio al paso del taumaturgo, no, es otro asunto: es Santrich, quien se ha dejado ver en Venezuela, en el grupo autodenominado Nueva Marquetalia. Buena esa.

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2019-09-02T00:00:16-05:00

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2019-09-02T00:15:01-05:00

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Nueva paz, nuevas Farc

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