Por: Mario Morales
El país de las maravillas

Nuevas memorias del subsuelo

Escucha "Columna de Mario Morales 01-05-2019" en Spreaker.

Que nos gustan los zombis, los frankestein y los contrahechos lo prueba el sello friki, la impronta extravagante de hacer política en Colombia, si es que ese verbo se conjuga aquí.

Lo prueba el regreso inesperado a la vida del cadavérico proyecto de la Ley TIC, que, a todas sombras, se convirtió en una pesadilla para la ministra del sector y para quienes vemos fantasmas en cada una de sus apariciones.

No importa que hasta la OCDE, en cuya letra dijeron inspirarse, se hubiera hecho cruces frente a un proyecto en descomposición y con evidente tufillo de mermar la autonomía, la libertad de expresión y el respeto por la producción audiovisual nacional.

Ahora creen que con un injerto acá, un arreglo cosmético allá, como si estuviéramos en un laboratorio de tanatopraxia, pueden traer del inframundo a la criatura para presentarla en sociedad.

Lo mismo han querido hacer con las objeciones, palos en la rueda, cascaritas y piedras en el zapato a la entrada en vigor de la JEP. No tienen escrúpulos para posar de pacíficos o para pedir, ahora sí, consensos, que les permitan revivir la extradición de terceros, segundos y primeros para que vayan con su verdad a otro mundo.

También pasa con el malformado de origen Plan de Desarrollo, plagado de micos y malas pasiones, que se va transformando cada semana, a ese paso pronto será irreconocible.

Pasa igual con el POT, con el proyecto metro o con el subproyecto Transmilenio que reverdece con implantes promeseros contradichos por su malogrado presente.

Son, dirán, expresiones del modelo made in Colombia, de nuestra manera de ser y de pensarnos como colcha de retazos, como piel de zapa, de conformarnos con el sombrero del ahogado.

Pero más que nada representan el cinismo y el menosprecio con el que algunos dirigentes sin atributos miran a los ciudadanos, como si fueran seres de otro mundo, sin darse cuenta que están encarnando al antihéroe, vengativo, ofensivo, mediocre y enfermo funcionario al que le dio vida Dostoievski en Memorias del subsuelo.

@marioemorales y www.mariomorales.info

 

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