Por: Columnista invitado

Nuevo pulso entre la Otan y Rusia

Luego de una aparente calma por las elecciones presidenciales en Ucrania, ha vuelto la tensión a la zona, en buena medida por las acusaciones del presidente Barack Obama a su homólogo ruso de atentar contra la estabilidad ucraniana.

Washington opta por la presión a través de la OTAN, encargada de generar un nuevo equilibrio de poder luego de la controvertida anexión de Crimea por parte de Moscú.

A pesar del retiro de un grupo de tropas de Rusia de la frontera con Ucrania, Occidente ha mostrado poca disposición para congelar las tensiones con Vladimir Putin, cuya popularidad asciende a medida que los desacuerdos con norteamericanos y europeos se multiplican. Obama, acusado internamente de mostrarse débil frente a temas como Corea del Norte, Irán y el terrorismo islámico, está empecinado en mostrar una actitud más agresiva frente a lo que se ha denominado “la intención expansiva de Rusia”. Nada más estimulante para generar cohesión dentro de EE.UU. que combatir a Moscú con la premisa de la defensa de los derechos humanos en Europa Central y Oriental.

Consecuentemente, el presidente acaba de culminar una visita a Polonia, actor clave para contrarrestar el poder de Rusia, ahora bien: más en el plano simbólico que en el práctico. Para la muestra basta con observar la alocución de Obama junto al presidente polaco, en frente de cuatro aviones de combate F-16. El mandatario estadounidense revivió el papel de Polonia en el fin del comunismo, en una fecha llena de significados: el 4 de junio se celebra el 25º aniversario de las primeras elecciones pluralistas luego de décadas de socialismo real. Mientras Putin habla de la caída de la Unión Soviética como la peor tragedia de la historia del siglo XX, EE.UU. y sus aliados de Europa Central no dudan en festejar el hecho. Sin embargo, Polonia y sus vecinos no consiguieron de Obama un gesto que esperaban con ansiedad y que podía valer un contrapeso real al poder de Rusia: la instalación de bases militares de la OTAN en territorio polaco. La negativa de Washington a ese pedido muestra la intención de no llevar al límite la relación con Moscú, que sigue viendo a la alianza transatlántica como un enemigo que le es hostil sin justa causa.

Entretanto, los ministros de defensa de la OTAN siguen contemplando las posibilidades para aumentar y mejorar las capacidades de la alianza militar, lo que seguramente generará una dura respuesta por parte de Putin, que ve en ello una provocación. Los meses que siguen serán fundamentales para la estabilidad de Europa. Nada peor que la confrontación con Rusia para un continente desacreditado regional y globalmente.

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