Por: Jaime Arocha

Nuevos ancestros

Para Ángela y yo la miel y el polen de nuestras abejas son obsequios preciados. De ellas depende la frondosidad del boque que ya tiene nuestra casa, y creemos que su afecto unido al nuestro refuerza la capacidad curativa de sus productos. Así nos lo decía nuestra decana Lucero Zamudio, a quien su amigo y colega Álvaro Toledo le hacía llegar nuestro encargo de optimismo. El 10 de abril, en la Funeraria Gaviria, él le dijo a Ángela que nuestras abejitas extrañarían a Lucero. Nosotros, ni se diga.

Alberto Abello iba a ser otro beneficiario de nuestros panales. Le dejamos un frasquito del que tan sólo probó una cucharada de miel. El 8 de abril me escribió “¡qué delicia!” y un “volveremos a vernos” que el infarto del 14 de abril dejó sin cumplir.

Estos dos nuevos ancestros hoy influyen mi cotidianidad. Hace un mes, además de hacer gala de sus dotes en la cocina caribeña, Abello contradijo mi idea de reeditar el libro “De sol a sol: génesis, presencia y transformación de los negros en Colombia” complementando cada capítulo con los sucesos más relevantes de los 30 años transcurridos desde la publicación original. Para él, era un clásico por los cuentos sin ficción que Nina de Friedemann y yo habíamos escogido para narrar tanto la etnohistoria de los pueblos sudaneses y angoleños, como la etnografía de las afrocolombias, además del trabajo de terreno que sustenta el volumen. Bastaría un prólogo de actualización, y líneas de tiempo que orientaran a los no iniciados.

Alberto sabía de qué hablaba. Cuando fue director de la Biblioteca Luís Ángel Arango tuvo que ver con la sistematización del fondo documental Nina S. de Friedemann, y junto con la directora del Instituto Caro y Cuervo, Carmen Millán, impulsó un encuentro académico con ocasión de los 20 años del fallecimiento de esa antropóloga. Además de presentaciones sobre los aportes de ella, hubo una visita guiada por el fondo, incluyendo diarios de campo, fotografías, documentos recopilados y manuscritos. A la antropóloga Carolina Portela, profesora del Externado, le impresionó el acerbo, y planteó la propuesta de que esa universidad y la del Cauca se unieran para reeditar parte de la obra de Nina. Perfeccionamos el documento con la idea, y la decana Zamudio la acogió. Además de De sol a sol, trabajaremos sobre “Ma Ngombe, guerreros y ganaderos en Palenque”, volumen que hace 40 años lanzó Carlos Valencia Editores con maravillosas fotos de la misma Nina y de Richard Cross.

Las dolencias de la profesora Zamudio me impidieron conocer si ese apoyo tendría que ver con una cátedra de estudios afrocolombianos para toda la facultad acerca de la cual me había hablado en medio de sus usuales carreras. Quizás no consideraba descabellado que así como a los salones de la universidad les dan colorido las indumentarias indígenas de la Sierra Nevada, el Cauca y la Guajira, también aparecieran los turbantes y túnicas que hoy se propagan desde Nigeria y Angola hasta los Telembíes y la sabana de Bogotá.

* Antropólogo cultural conmovido por el asesinato del líder embera Aquileo Mecheche y por la desgarradora crónica que publicó Jesús Abad Colorado en este diario. Si este Gobierno no redefine sus derroteros, seremos testigos de etnocidios sin precedentes en nuestra historia.

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