Por: Iván Mejía Álvarez

Numerología

En las redacciones de los medios siempre existe un periodista especializado en números. Es aquel colega que, cuando llegan estas instancias, saca la calculadora y tiene siempre la proyección matemática: suma, resta y multiplica y tienen respuestas para todas las variantes que se podrían dar en los diferentes torneos. Es conocido como el de los récords, otra especie muy popular, que le busca a todo la aplicación estadística y con cada gol de un equipo o un jugador, de inmediato tiene en su cabeza qué significado especial representa esa anotación y qué registro se acaba de conseguir.

Los de la calculadora están de fiestas con el final del torneo colombiano, en el que hay tres clasificados de antemano y, cuando faltan dos fechas, siete equipos se disputan los cinco cupos restantes. Como suele suceder, la liga criolla es apasionante en su desenlace. La tensión crece juego tras juego y obliga a mirar los puntos, las diferencias de gol y todas las variantes. Que no quede la menor duda de que el sistema del campeonato no se puede tocar; es bueno y dramático . Pero muy por encima de la posibilidad de volver a las dos vueltas largas y de corrido, este final colombiano es el apetecible.

Algunos insisten en que es dramático, pero no es de buena calidad. El torneo colombiano tiene muy buenos partidos, como el Medellín-América del sábado pasado y tiene juegos muy malos, pero eso no es exclusivo de Colombia, es universal. ¿Alguien puede creer que la multimillonaria liga inglesa brinda diez partidos de alto nivel fecha tras fecha?, ¿o las ligas española, alemana, italiana? Eso no existe. En toda competición hay partidos buenos, regulares y malos, y Colombia no es la excepción.

A propósito de los rojos, todos tienen diferentes presentes. Mientras Medellín es segundo, juega bien y gusta, tiene problemas de equilibrio porque por momentos su afán ofensivo lo lleva a pasarse de revoluciones y perder el equilibrio. Pero un equipo que logra unir el talento de Marrugo con el de Juan Fernando Quintero es un invitado a brindar magníficos réditos en lo futbolístico. Medellín es un serio aspirante al título; así como protagonizó un gran partido contra América, tiene juego para pelear con cualquiera por el título.

América tiene un partido menos y definirá de visitante, en Bucaramanga, su entrada a la final. Pelea en las dos tablas, Liga y descenso, y estará haciendo cuentas el domingo cuando termine la fecha para saber si le alcanza con lo que tiene. Hernán Torres y Tulio Gómez tienen que pensar, definitivamente, en que la nómina es muy corta y que para el próximo torneo es necesario traer cuatro buenos jugadores. Eso no incluye inactivos del Majadahonda.

 

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