Por: Hernán Peláez Restrepo
La columna de Peláez

Nunca es Tarde

Nunca es tarde para los croatas en este Mundial de Rusia. Además de representar a un pueblo sufrido, su selección se las arregla para remontar marcadores adversos en plenos partidos y, lo más importante, dispuestos a jugar hasta los extenuantes 120 minutos si es necesario. Y ni mencionar la manera cómo encaran los lanzamientos libres desde el punto penal.

Haciendo cuentas, terminaron disputando noventa minutos adicionales (un partido más) y, con serenidad, sufrieron el primer tiempo ante Inglaterra por el dominio de los de Southgate, quienes lucían, en ese pasaje, superior en plan defensiva y con buenos intentos ofensivos. Con el golazo de tiro libre de Trippier, parecía sentenciada la pequeña serie. Pero Croacia siguió, sin poder encontrar en Modric y Rakitic los líderes de un fútbol, donde finalmente se destacó Perisic y la aparición de Mandzukic para establecer el dos a uno y certificar la presencia en la final del representante del pequeño pueblo croata.

Por eso, anoto que nunca es tarde para igualar y remontar el marcador. Lo cierto es que el cansancio fue tapado por las ganas de acelerar en el tramo final. Allí fueron cautelosos, ya que le dejaron escasas ocasiones de juego aéreo a Inglaterra.

Croacia, que despierta una simpatía especial por ser el menos ostentoso en cuanto a jugadores, contó con valores por encima del juego colectivo, muy eficaces. Vida, en defensa, fue hostigado por su posición política en favor de Ucrania, y se multiplicó para atender los escarceos con balón de Sterling en el comienzo, y atender a quienes en el cierre del juego fueron a buscar zonas próximas a Subasic. Perisic fue mucho más en el alargue y, de a poco, sin deslumbrar, los croatas compraron un tiquete para la final.

En medio de las virtudes reconocidas en Inglaterra y por los antecedentes en este Mundial, habían conseguido todos sus goles, a excepción de uno frente a Panamá, por la vía de la pelota parada. Esa inclinación, finalmente, los dejó por fuera, pues no tuvieron en Kane el goleador conocido por la repetición de intentos aéreos, y se quedaron en el camino.

Para Croacia nunca fue tarde y, con paciencia, superó las limitaciones en el juego colectivo. El espíritu de lucha superó con creces a la colectividad, y hoy descansan y recuperan fuerzas para el último intento por ganar el Mundial. ¡Qué bien! Lo merecen por las curiosidades advertidas en esta Copa del Mundo.

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