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hace 4 horas
Por: Antonio Casale

Objetivos claros

“Si tenemos que bailar samba para ganar lo haremos, si tenemos que bailar rock ‘n’ roll para hacerlo también lo haremos. Si tenemos que bailar lo que sea para ganar, lo haremos. El objetivo siempre será ganar”. Así, sin adornos, se presentó Carlos Queiroz ante los colombianos como nuevo seleccionador nacional del equipo de mayores.

Eso está bien. El mensaje ganador se mantiene y el portugués pretende “mantener el prestigio del fútbol colombiano”, para lo cual cuenta con extraordinarios jugadores para competir a nivel continental. A nivel mundial, seamos claros, la superioridad de los europeos con respecto a los de este lado del mundo es apabullante, así lo vimos en el mundial anterior.

Cuenta Ramón Jesurún que como persona Queiroz es un tipo cálido, conversador y muy claro en sus mensajes. En la rueda de prensa entregó respuestas precisas a preguntas puntuales. Periodistas portugueses e iraníes dicen que tiene un carácter fuerte, que cuando tiene que sacarlo a relucir lo hace sin problema. Le gusta discutir en el buen sentido y no se esconde ante las polémicas. Dicen también que con los directivos es claro pero respetuoso y que con los jugadores es paternalista pero muy exigente.

En la cancha, que es el único lugar en donde debe importarnos lo que exprese su trabajo, podemos esperar un equipo bien trabajado tácticamente, con un mayor número de variantes, cuyos frutos se van a ver, con suerte, después de la Copa América de este año, lo que no significa que el de Brasil sea un compromiso para tomarlo como un laboratorio.

Por eso el mensaje ganador con el que se presentó el nuevo técnico ilusiona. Es cierto que campeón habrá uno solo y que en un torneo de 12 participantes en el que Brasil es el local, Colombia tiene, estadísticamente algo menos del 10 %de posibilidades de ganar. Emocionalmente un poco más, pero no es el favorito.

Pero Queiroz sabe que tiene un mucho mejor equipo que el que tenía en Irán y que esta brillante generación de jugadores quiere rubricar su gran historia mundialista con un título continental. En la más reciente Copa América, la del centenario, la tricolor fue semifinalista; entonces habrá que apuntarle a jugar la final como mínimo.

Por ahora es momento de observar, sin juzgar, el trabajo del nuevo seleccionador. Ya el tiempo nos dará pautas para analizar al equipo en la cancha. Ojalá le vaya bien, porque este país necesita, en medio de tanto dolor, las alegrías de su selección.

 

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