Por: Arlene B. Tickner

Objetivos del milenio a medio cumplir

En 1963 John F. Kennedy advirtió: "Tenemos los medios, tenemos la capacidad para eliminar el hambre y la pobreza de la faz de la Tierra durante nuestras vidas. Solamente necesitamos tener voluntad".

Cuatro décadas después, en la reunión más grande de líderes mundiales en la historia, 189 países suscribieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), un ambicioso compromiso para reducir la pobreza extrema a la mitad y combatir otros problemas de salud y desarrollo que afectan a numerosos habitantes del globo a más tardar en 2015.

Esta semana, firmantes de la Declaración del Milenio y representantes de las ONG y el sector privado que han participado en su implementación se reúnen para evaluar los avances logrados. El mensaje del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, de que la comunidad internacional aún está a tiempo para cumplir con las metas fijadas, el llamado de Francia a que otros países igualen la oferta de aumentar sus aportes financieros, y la promesa de Estados Unidos de comprometerse más, entre otras expresiones típicas de estos encuentros, han buscado preservar un clima de optimismo. Sin embargo, muchos de los ODM se encuentran tan sólo a medio cumplir, mientras que varios otros no muestran progreso ninguno.

Entre las buenas noticias, en su conjunto los países en desarrollo no se han visto tan afectados por la crisis económica mundial, lo cual se ha traducido en una mayor capacidad para enfrentar los ODM. Aunque sus niveles de éxito frente a indicadores como el hambre, la pobreza y la educación básica son variados, siendo África Subsahariana y Asia del Sur las regiones que menos han avanzado. Por su parte, se ha aumentado el conocimiento sobre distintos problemas relacionados con el desarrollo humano, lo cual ha permitido generar un lenguaje global común mediante el cual establecer metas, programas y estándares de evaluación compartidos.

Entre las malas, en general las estadísticas siguen siendo desgarradoras: miles de habitantes de la Tierra aún viven con hambre, 80% vive en países en donde las diferencias de riqueza están aumentando, la mitad de la población mundial presenta dificultades de acceso al agua, 137 millones de niños menores a 5 años sufren de desnutrición y 72 millones de niños todavía no van a la primaria.

Las deudas más grandes se relacionan con niños (pero sobre todo niñas) y mujeres, los cuales sufren de manera desproporcionada la pobreza, las enfermedades y la mortalidad. La meta de reducir en dos tercios la mortalidad infantil está lejos de cumplirse, mientras que anualmente 9,7 millones de niños fallecen antes de los 5 años por malnutrición. Según Amnistía Internacional, 5’317.280 mujeres han muerto durante el embarazo o trabajo de parto desde que la Declaración del Milenio se adoptó, a pesar de que el quinto ODM es la reducción de la mortalidad maternal en tres cuartos.

La relación directa que existe entre la desigualdad de género y el incumplimiento de la mayoría de las metas del milenio explica el lanzamiento oportuno del Global Strategy on Women’s and Children’s Health por parte de la ONU. Sin embargo, pensar que la educación primaria universal se podría garantizar con menos del 1% del gasto militar mundial y que aún no se ha logrado, sugiere cuán lejos estamos de la voluntad política que exigen las metas de 2015.

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