Colombia2020 y Rutas del Conflicto lanzan plataforma para seguir el pulso al acuerdo de paz

hace 2 horas
Por: Iván Mejía Álvarez

Obligado a ganar

Hernán Darío Gómez ya funciona como nuevo técnico de Santa Fe. Una noticia vieja, más de dos meses demoró en cocinarse, mal manejada por una directiva incompetente en la que toman asiento unos tipos simpáticos, queridas personas, honestos, sin dinero para invertir en el fútbol, que gozan figurando como directivos.

Para algunos de ellos estar en la comisión es lo máximo. Por su misma condición de ‘razoneros’ carecen de autoridad para tomar decisiones y deben esperar que el “hombre invisible”, el que pone la plata, determine el camino a seguir.

Gómez sabe exactamente a donde llegó. Al club con más urgencia histórica del país. Un equipo que no consigue un título desde 1975, donde sólo sirve ganar. Aceptar el reto es de varones y el técnico antioqueño demuestra que no le tiene miedo al compromiso y lo asume. Claro que también existe una condición particular: será el técnico mejor pagado de la historia en el país. Por sus antecedentes  tiene todo el derecho a cotizar su trabajo duro y cobrar duro.

Gómez  ya cometió dos pecadillos en su presentación. El primero, decir que viene a montar un proceso. No, en Santa Fe no hay tiempo para procesos ni para cuentos de ese tipo. En Santa Fe el único proceso válido es ganar el título en diciembre. No hacerlo es un fracaso. Lamentablemente para Hernán Darío, los parámetros que le pusieron la junta y los enemigos gratuitos de El Pecoso tienen que ser los mismos por los cuales se mida la tarea del antioqueño. Si el equipo de Castro era una Ferrari, nombre concebido con el único objeto de ‘tirarse’ al técnico, es el mismo Ferrari para Gómez. Afuera la doble moral. Castro hizo 39 puntos, El Bolillo tiene que hacer muchos más pues se ganará cuatro veces lo del técnico manizalita.

El segundo pecadillo de Gómez es hablar de que su nombramiento divide 50% a la hinchada. No, el hincha rojo quiere un título, y si el que va a proporcionar esa estrella es él, nadie pensará en que es de acá o de allá. Un título y punto, todo el estadio se lo agradecerá.

Tiene tiempo Hernán Darío para demostrar que sus últimos dos fracasos, Ecuador y Guatemala, son accidentes. A trabajar duro, a montar un gran equipo de fútbol y a triunfar, eso es lo que quieren los hinchas. El resto es cuento y doble moral.

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