Por: Carolina Botero Cabrera

Obras Huérfanas

Son aquellas cuyos autores no pueden ser localizados y, por tanto, su reutilización es ilegal, pues no se puede conseguir la autorización requerida.

Algunos países han legislado para enfrentar ese problema que no conviene ni a titulares, quienes pierden oportunidades de licenciamiento, ni a usuarios, que no pueden usar la obra, ni a la sociedad, que ve bloqueada la valoración y reconstrucción cultural. Después de un proceso de consulta, en octubre de 2014 Inglaterra estableció un sistema de licenciamiento de obras huérfanas administrado por la oficina de propiedad intelectual. Allí, la bloguera Melissa Terra quiere usar una obra huérfana y está documentando el trámite para hacerlo. Ya estableció que la obra está protegida, que el uso no es una excepción legal, que es huérfana y que, a través de una "búsqueda diligente", no podía ubicar a los titulares. Es interesante su recuento de la búsqueda, pero, sobre todo, de la identificación de la licencia que deseaba y de las reflexiones que le surgen, así como de las respuestas que recibió de la administración.

Al leer su ejercicio recordé que la Biblioteca Nacional estaba trabajando en esto. Para ello el Centro Regional para la Promoción del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) presentó en 2013 su propuesta. CERLALC propuso un sistema híbrido de gestión que diferencia usos individuales y masivos, y que se administraría por una entidad concreta.

Fundación Karisma presentó en 2014 sus comentarios a esa propuesta, en primer lugar, felicitándola en líneas generales, pero, sobre todo, felicitando la apertura del debate. Sobre los comentarios, resaltaría que pedíamos ampliar el concepto de "búsqueda diligente", incluir en el sistema obras no publicadas, extender los permisos a obras derivadas y a usos comerciales. Adicionalmente, resaltábamos la ausencia de detalles sobre la forma como se plantearía administrar los recursos que genere el sistema. Ese último es para mí el punto más polémico de estos sistemas y es una preocupación que también recoge Melissa en su ejercicio.

Quizá es hora de retomar el debate criollo, pues las TIC cada día nos darán más oportunidades de reutilizar la cultura y debemos poder hacerlo en la legalidad, sin barreras ilógicas. Espero que la Biblioteca Nacional esté avanzando y publique los avances pronto.

 

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