Obstáculos

El gobierno ofrece recompensas millonarias por cabecillas de Farc lo cual parece ser un gran error.

El gobierno nacional ofrece grandes recompensas en dinero por líderes guerrilleros, estos tienen escoltas que los custodian permanentemente y sobre los cuales ejercen  un control que hace imposible capturarlos.


El gobierno Nacional podría más bien ofrecer los mismos dineros por los líderes que están mas abajo, con capturas más viables que desestabilizarían la protección y seguridad de los líderes principales. Al ofrecer grandes sumas y realizar despliegues publicitarios por gente desconocida, estos se vuelven visibles al interior de las organizaciones, se les da poder y mayor reconocimiento que sus propios jefes. Ese esquema podría debilitar la línea de mando: ¿si uno vale más que su jefe, entonces quien es el jefe?   ¿Quien manda a quien?


Adicionalmente, quienes hasta ahora no son visibles realizan tareas que los exponen más ante las comunidades y además esas tareas en ocasiones son de vital importancia para la organización. Por ejemplo, hacen parte de la cadena logística de suministros de alimentos, medicinas o armamentos y en la realización de esas tareas necesariamente deben entrar en contacto con terceros relacionados con su organización pero que no hacen parte de ella. Al visibilizarlos y aumentar su riesgo, se debilitaría el esquema logístico relacionado con terceros y las comunidades, introduciendo una nueva ventaja táctica en la confrontación.


El poder que esta en juego dentro de las Farc y el ELN es enorme y su lucha tiene unas dinámicas que responden en parte al esquema de comando y control internos. Al introducir una variable nueva, las recompensas grandes para los “menos conocidos”, el gobierno contribuiría a invertir o desarticular esas dinámicas internas: el mayor poder (o capacidad de chantaje) ya no lo tendría quien más tiempo lleva, el más fuerte, el que más hombres maneja o el más inteligente. Se darían disputas de poder entre quienes ejercen posiciones de autoridad y los “desconocidos”, a quienes los militares pueden visualizar, tendrían un precio en la frente.


La información de inteligencia militar permitiría ejecutar esta táctica en muchísimos casos. Internamente, se multiplicarían las disputas por la supervivencia dentro de las Farc y el ELN. El poder tendería a moverse hacia quienes señalen los militares, debilitando o al menos poniendo en riesgo a los cabecillas de hoy.


Y ese es el fondo del asunto: los incentivos no militares deben estar alineados con la estrategia y con la táctica militar.
Con la cabeza se pueden hacer más cosas que con la misma fuerza, tal vez por eso el jiu _ jitsu  usa la fuerza del otro como herramienta para vencer.

 

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