Obstáculos a la paz

En el informe “Panorama Laboral 2009”, la OIT estimó que con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 1,9% en 2009, la tasa de desempleo urbano aumentaría entre 7,9 y 8,3% como promedio anual. La organización señaló además que el desempleo urbano bajó en 2008 a 7,4%, desde 8,1% del año previo, en un contexto de crecimiento del 4,6% en la tasa del PIB regional.

Pero sólo son cifras de econometría. El proceso de reducción de la pobreza está prácticamente estancado en América Latina (AL) desde 1997. La pobreza  (pauperización, dicen los economistas) pasó en AL del 42,5% en 2000, al 44,2% en 2003 (datos de la ONU). Así que hoy en día la pobreza en AL y el Caribe cubre a más de 224 millones de personas.

En nuestro país, los pobres superan el 70% de la población, y 20% de ellos están en la miseria, es decir, por debajo de los índices de pobreza. Nuestra tasa de desempleo supera el 17% y es la más alta de AL.

Así las cosas, con justicia, equidad y seguridad no lograremos bajar los niveles de violencia en Colombia. No hay que echarle la culpa de este estado de cosas a la estigmatización, la cual sería una de las causas que crean el caos socioeconómico en nuestro cada vez más empobrecido país, como dijo en anterior columna el Alto Comisionado para la Paz y la Reintegración.

Lo que hay que hacer es darles empleo digno, estable y bien pago a todos los colombianos, reviviendo el anterior modelo laboral de contrato  a término indefinido. Luego habría que garantizar la vivienda barata y digna para toda la población, así como el derecho universal a la salud, a la educación gratuita y a un medio ambiente sano. Plata hay, y harta. No más miren la ganancia semestral promedio del sistema bancario en nuestro país, que llega a más de $80 billones. O analicen cuánto gana un congresista al mes. O miren la cifra astronómica que gastó el Gobierno en las pasadas elecciones, al mismo tiempo que argumenta que no hay ni un peso para reactivar el Hospital de La Hortúa en Bogotá.  Y los ejemplos son miles.

 Víctor Julio Sánchez Mora. Villavicencio.

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