Por: Santiago Montenegro

Ojo con el chavismo

Ya lo advirtió Diosdado Cabello en su programa de la televisión Con el mazo dando: “Cuando vemos lo que está ocurriendo en Ecuador, eso va pa’ Colombia”. Alentados por haber entrado al Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la dictadura chavista se siente con carta blanca para dictar cátedra sobre ética y, como lo sugieren sus propias palabras, estimular la desestabilización de los países democráticos del continente. Y con un cinismo superlativo afirmó que “en Venezuela hay una auténtica democracia, donde el pueblo tiene derecho a expresarse en elecciones y en la calle”. En otras circunstancias, estas declaraciones deberían causar hilaridad, pero debemos tomarlas muy en serio porque provienen de una dictadura que, desde sus inicios, mostró un odio particular hacia las instituciones y la tradición republicana de Colombia.

La decisión de las Naciones Unidas de incluir al régimen chavista en su Consejo de los Derechos Humanos es una vergüenza, que cuestiona la legitimidad de dicha institución y contradice su mandato. Porque este voto se produjo solo semanas después de que la propia alta comisionada para los Derechos Humanos, la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, presentó su informe argumentando que continúan las ejecuciones extrajudiciales por parte de la Fuerza de Acciones Especiales (FAES), con “apoyo de altos funcionarios del gobierno”, y que “continúan las violaciones de los derechos humanos de millones de personas”. Además, todos los miembros de las Naciones Unidas saben que la dictadura chavista ha exiliado a más de cuatro millones de venezolanos, cifra que sigue creciendo y que, a finales de este año, se estima que habrá ya dos millones de venezolanos solo en nuestro país. Los venezolanos no protestan en las calles de Caracas, Valencia ni Maracay, porque están en las calles de Bogotá, Barranquilla, Medellín y otras ciudades. No protestan los empresarios, porque el régimen decidió destruir la economía de mercado, lo que arrasó el empleo, y el salario mínimo cayó a US$2 mensuales. Los que no han podido salir no protestan porque, si lo hacen, les quitan el carné de racionamiento, que solo tienen los miembros del partido oficial, o porque simplemente los torturan o los matan. Este es el régimen que va a dar cátedra sobre los derechos humanos en las Naciones Unidas.

Como está sucediendo en otras democracias de la región, las protestas sociales y, en particular las de los estudiantes, están derivando en actos de extrema violencia y destrucción de bienes públicos y privados. Por supuesto, hay un legítimo derecho a la protesta, pero esta debería ser pacífica y respetuosa de los derechos de todos los ciudadanos. Pero todos, incluyendo los líderes sociales y estudiantiles y las autoridades, deben estar muy atentos a la intención de Maduro y Cabello por infiltrarlas para desestabilizar a nuestro país. Porque, además, no se puede olvidar que ese régimen está protegiendo a las disidencias de las Farc, al Eln y a los carteles del narcotráfico. Debemos tomar muy en serio estas amenazas chavistas, además, porque con la decisión de las Naciones Unidas tenemos argumentos para sentirnos con algo de orfandad, sentimiento que se acentúa por la impredecible política exterior de Estados Unidos y con el desorden que atraviesa la Unión Europea. Todos los sectores que creemos en la libertad, la democracia y las instituciones republicanas debemos alcanzar unos acuerdos mínimos para defenderlas.

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2019-10-20T14:23:21-05:00

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2019-10-20T17:33:16-05:00

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