Por: Iván Mejía Álvarez

Ojo con los rejuvenecedores

Ya es una realidad uno de los proyectos deportivos más interesantes de los últimos años, el torneo sub 18, implementado por la Federación Colombiana de Fútbol.

Luis Bedoya y su Comité Ejecutivo aceptaron las criticas sobre la eficacia de la medida del sub 20 y sub 18, que inicialmente fue válida, pero que al final no está dando resultado alguno, y montaron este torneo en el que se amplía el espectro y se le permite al cuerpo técnico nacional, en cabeza del profesor Eduardo Lara, un universo cercano a los mil futbolistas para poder seleccionar con tino y determinación el equipo que jugará el Mundial de 2011.

Ampliar el espectro, hacer fútbol juvenil en grandes cantidades e inducir a la búsqueda con lupa de los buenos jugadores cumple un gran propósito de masificar y genera una saludable política de invertir los generosos recursos con que cuenta actualmente la Federación en la juventud.

Es mejor invertir el dinero haciendo campeonatos para esta juventud desplazada, ávida y necesitada de deporte, que mantenerlo en los bancos suizos produciendo dividendos y dando ocasión para que algunos aprovechados se llenen los bolsillos.

Ahora bien, el torneo ya está en marcha, pero desde ahora es necesario hacer algunas advertencias para no tener desagradables sorpresas posteriores. Cuidado con los falsificadores de documentos, que no vayan a convertir este torneo en la feria del ‘chancuco’ y del ‘pastel’. Bien se sabe que algunos personajes con tal de ganar y vender jugadores les cambian la edad, adulteran registros civiles, hacen lo que sea necesario. Y este tipo de campeonato es el preciso para que los ‘rejuvenecedores’ hagan su tarea.

Llamado respetuoso para el profesor Lara: usted no tiene el don de la ubicuidad para estar en todas partes. Sería interesante conocer cuál es su plan para seguirles la pista a los mil y pico de jugadores e ir decantando la base selectiva. Al ser tan amplio el universo es muy difícil el seguimiento, pero no se puede perder el esfuerzo de hacer un campeonato “macro” con un seguimiento “micro”. Sería derrochar dinero, tiempo y dilapidar una magnifica idea.

Bienvenida la masificación juvenil del fútbol, esta es una magnífica propuesta de Luis Bedoya y su Comité, y así como se critican las cosas mal hechas se aplauden las ideas brillantes que signifiquen darles deporte a los jóvenes.

¡Ahh!, Coldeportes va a pasar de agache y sólo mirará o entenderá que debe apoyar económicamente una idea como estas. Algunos creen que el Instituto sólo sirve para darles puestos a los recomendados del Gobierno y a las fichas de los políticos reelectores. Y razón tienen.

 

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