Por: Gonzalo Silva Rivas
Notas al vuelo

Olor de la guayaba

Barichara es uno de los pueblos más lindos de Colombia, incluso es considerado el más bello de todos, y tiene merecimientos suficientes para convertirse en un excelente destino turístico. Es un municipio tranquilo, acogedor y visualmente atractivo por las características propias de su arquitectura colonial y de sus calles empedradas, rodeado de un maravilloso entorno natural con paisajes de notable belleza, ideal para los viajeros que buscan un fugaz espacio de paz y tranquilidad.

Su conversión en apuesta turística se ha dado en los últimos años, con una excelente respuesta de flujos turísticos nacionales e internacionales que llegan y desbordan sus hoteles en las altas temporadas vacacionales. Sin embargo, en el resto del año la presencia de turistas es baja, y aunque esta circunstancia seduce a los viajeros por la oportunidad de disfrutar de sus encantos sin mayores aglomeraciones, la estacionalidad se convierte en preocupación local por los riesgos que genera en los rendimientos de las inversiones y en la estabilidad empresarial y laboral del sector.

En la suma de esfuerzos privados para ponerle freno a este temporal desequilibrio en la llegada de visitantes, un puñado de pequeños propietarios constituyó el Gremio Empresarial de Barichara, enfocado en proyectar la imagen del municipio como referente turístico, a través de una participación activa en los principales escenarios promocionales de la industria y en la organización de eventos diversos, como recorridos temáticos, exposiciones y festivales. Entre estos últimos, uno muy singular, el de la hamburguesa, se celebrará durante la primera quincena de julio, con el patrocinio de establecimientos autorizados.

El nuevo gremio, presidido por Viviana Cáceres, proyecta crear conciencia asociativa entre los propietarios y trabajadores del sector, con la meta de integrar un grueso paquete de afiliados para competir en condiciones equilibradas y consolidar una oferta turística permanente, basada en la promoción de experiencias únicas ajenas al portentoso patrimonio arquitectónico, que les permita cautivar y atraer la presencia de amplios volúmenes de turistas.

Barichara reúne características físicas y justifica razones para integrarse como un producto interesante en los portafolios de los agentes de viaje y en las pretensiones de los viajeros. El municipio es modelo de desarrollo urbano informal; conserva la autenticidad de su trazado original, con huellas arquitectónicas de siglos anteriores, y posee un conservado centro histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 1979.

Es un destino seguro, hospitalario, de clima medio y bien conectado por carretera desde San Gil. Su particular arquitectura es una característica relevante que lo identifica y lo individualiza. Atesora espléndidos remanentes del siglo XVIII como su bella catedral, que se mezclan entre ese interminable desfile de casas construidas en tapia pisada, una técnica ancestral con tierra, que resulta más amable con el medio ambiente y más sismorresistente que el ladrillo. Tejas y zócalos armonizan su tonalidad con el color ocre de las calles adoquinadas, uniformando un curioso matiz, que dio pie para bautizar a sus habitantes con el sobrenombre de patiamarillos.

De la misma manera como la tapia pisada forma parte de la cultura barichara, también lo es la piedra, un material esparcido por todos los rincones de este municipio, enclavado en una elevada meseta abundante en rocas arenosas. Las calles están forradas por trozos de piedra labrada y la catedral se soporta con igual mineral en gama amarillenta, el mismo que predomina en las fuentes de la plaza principal y en las lápidas del cementerio, y que resplandece a la caída de los atardeceres. Talleres de talla de piedra y tapia pisada forman parte de la tradición local y de las actividades programadas para los visitantes, y se ofrecen con ciertos visos de ritual para inducir a la búsqueda de una conexión más espiritual con las raíces de la tierra.

De piedra también es el antiguo pero preservado Camino Real que atraviesa los 9 km entre el municipio y el corregimiento de Guane, una opción imperdible para el ecoturismo, como lo es la irrenunciable visita al mirador sobre el cañón del río Suárez para descubrir y solazarse ante la vasta e imponente topografía agreste de la cordillera de los Andes.

Visitar Barichara, uno de los 17 Pueblos Patrimonio de Colombia, es contagiarse de un destino seductor que, además de producir piedra y tierra, engendra presidentes, como el autodidacta Aquileo Parra, quien comenzó a ganarse la vida como comerciante de bocadillos, recorriendo los relajantes senderos coloniales hacia Guane y Zapatoca, sin pensar que lo habrían de conducir bajo el olor de la guayaba a la Presidencia de Colombia, como el primer mandatario patiamarillo de la historia.

[email protected]

@Gsilvar5

867836

2019-06-26T03:00:38-05:00

column

2019-06-26T09:27:37-05:00

jrincon_1275

none

Olor de la guayaba

18

5350

5368

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gonzalo Silva Rivas

La historia negra, caballero

Lotería china

Más lunático

Cogiendo altura

La canasta familiar