Por: Luis E. Giusti L.

OPEP y la reserva estratégica

El anuncio de la Agencia Internacional de Energía de lanzar 60 millones de barriles de crudo al mercado causó polémica.

La semana antepasada, la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) tomó la sorpresiva decisión de lanzar al mercado petrolero 60 millones de barriles de la reserva estratégica. El anuncio causó especial sorpresa en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), llevando a su secretario general, Abdallah El Badri, a exigirle públicamente a la IEA que detuviera la iniciativa.

Sin embargo, tanto el gobierno estadounidense como la IEA dicen que a Arabia Saudita se le consultó profusamente antes de tomar la decisión y anunciarla. Riyadh ha sido siempre opuesto a conversaciones acerca del posible uso de reservas estratégicas, pero en este caso, hasta ahora se ha mantenido silente al respecto.

Ambos, Obama y la monarquía saudita, obtienen ganancias políticas de la medida de usar barriles de la reserva, ya que logran dos objetivos que persiguen en común: moderar los precios petroleros y contrarrestar la influencia de Irán. Al mismo tiempo, el entendimiento de ambas partes en una materia de gran importancia indica que las relaciones entre Arabia Saudita y Estados Unidos no están tan mal como se presumía, después de los acontecimientos que comenzaron en Egipto y sacudieron al Medio Oriente.

Un oficial de alto rango del gobierno de Obama declaró que durante varios meses Washington ha venido sosteniendo conversaciones con productores y consumidores, con el fin de determinar posibles acciones para moderar los altos precios petroleros y reducir las tensiones del mercado causadas por la pérdida casi total de la producción de Libia. Dichas conversaciones transcurrían para el momento en que la reunión de la OPEP —efectuada el pasado 8 de junio— dio al traste con la intención de Arabia Saudita de aumentar la producción en 1,5 millones de barriles diarios. Sin embargo, es bien sabido que los sauditas han venido considerando un importante aumento de producción.

El mencionado oficial del gobierno también manifestó que la decisión de liberar volúmenes de la reserva estratégica tiene el propósito de complementar ese esfuerzo, el cual se ha venido considerando desde hace algún tiempo. El director ejecutivo de la IEA, Nabuo Tanaka, se hizo eco de ese sentimiento al declarar hace días en Beijing que los sauditas “comprenden y aprecian” la acción, pues el volumen a liberar de la reserva servirá de “puente” hasta que se incorpore mayor producción de Arabia Saudita.

Pero es importante observar la decisión en un contexto más amplio. Al decidir liberar petróleo de las reservas estratégicas para moderar los precios y proteger la economía, y no para enfrentar una emergencia de suministro, la IEA altera su verdadera razón de ser y en el fondo lanza una advertencia a los especuladores, a los “halcones” dentro de la OPEP y a otros apostadores a un mercado en permanente alza.

Aunque al principio el impacto del anuncio de la IEA parecía mayormente psicológico y una semana después ya los precios habían retornado a su nivel, poco tiempo después se fue tornando efectivo. En primer lugar porque se hará en una especie de “blitzkreig” promediando 2 millones de barriles diarios durante 30 días y además porque la IEA anunció que después liberará más petróleo. Adicionalmente, la agencia informó que los países importadores tienen actualmente en reserva 146 días de importaciones, muy por encima de los 90 días obligatorios.

Pero la liberación de petróleo de las reservas estratégicas podría conducir a un menor suministro de la OPEP y mayor acumulación de inventarios en el segundo semestre, diluyendo así el impacto de la medida. Como siempre, el factor de mayor peso será Arabia Saudita, que se ha mantenido callada. La monarquía había anunciado que junto con los otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (GCG) aumentaría la producción para compensar la falta de crudo en el mercado, después de la fallida reunión de OPEP. Tal vez ahora aumente a un ritmo menor para acomodar los volúmenes de la IEA a sus preferencias de precios.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis E. Giusti L.

México: futuro petrolero

Los ciclos del poder del crudo y el gas natural

Irán, en busca de suspensión de sanciones

Lucha política por un oleoducto

La crisis del carbono