Por: Luis Carlos Vélez

2016, el año de las mentiras

El 5 de octubre, tres días después del plebiscito, el diario La República publicó la entrevista más importante del año. Con el titular: “El No ha sido la campaña más barata y efectiva de la historia”, la conversación describió de la manera más cruda y sencilla cómo fue que el “No” logró la victoria en una de las votaciones más importantes de la historia y dejó muy clara la manera en que se manejan la política y gran parte de la sociedad.

Juan Carlos Vélez, el gerente de esa exitosa campaña, hoy negado y olvidado por quienes ayudó, contó sin prevención su estrategia de victoria. Reveló cómo llenaron las redes sociales con mensajes que provocaran indignación, así fueran una descarada mentira. Para él, emberracar a la gente a punta de cuento chino resultó una estrategia ganadora y además barata. Como quien dice, encontró la dicha con la hermosura. Crack.

Nadie había puesto en evidencia tan crudamente cómo confundir a la opinión pública para obtener un resultado político favorable. Descarado, sí; revelador, también.

Pero no es un caso exclusivo de Colombia. A la luz del resultado del brexit, en donde se le mintió a la población diciendo que quedarse en la Unión Europea significaría puertas abiertas para inmigrantes africanos, y de las elecciones en EE.UU., en las que, se le hizo creer a la población que la solución económica del país es expulsar a los mexicanos y que la de seguridad es bombardear a quien se atraviese, queda claro que se trata de un movimiento global.

Los expertos llaman este nuevo escenario Postverdad. Uno en donde la verdad y los hechos son reemplazados por emociones y miedos. Uno que se beneficia de los espejos paralelos de las redes sociales que multiplican frases irracionales que, si suenan bien, toman más fuerza que si están bien. Como quién dice: el reino del mejor mentiroso.

El reto es construir democracia en este nuevo campo de juego que difícilmente cambiará. Pasarán años para que los legisladores logren aplicar en el mundo virtual las normas del mundo real en donde la injuria, la calumnia, las amenazas y el matoneo son castigados y no ignorados como actualmente ocurre en el mundo de los chats, correos, Twitter y Facebook. Muchos creen que el mundo virtual no tiene reales consecuencias a pesar de que Trump ahora es presidente, el No ganó en Colombia, el Reino Unido se separó de la Unión Europea, aumenta el número de suicidios de adolescentes matoneados en foros electrónicos y Kim Kardashian es la persona más influyente de las redes.

Está claro que la conversación mutó a este nuevo espectro donde todo vale y nada es castigado, y que es tan poderoso que elimina de un tuit a quien se atraviese. Un gran problema que debemos solucionar. Gracias a Juan Carlos Vélez que nos mostró de frente en el 2016 el monstruo con el que tenemos que lidiar.

 

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Carlos Vélez

Colombia, cómplice de Venezuela

Una semana de terror institucional

Trumplusión

Pato cojo

Por ahí no es