Por: José Fernando Isaza

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Esta cifra es el número de religiones en Colombia. Se crea, en promedio, una al día.

Un incentivo para la proliferación de nuevas religiones es la exención de impuestos. Es muy atractivo para los fundadores de un culto inscribirse en el Ministerio del Interior como una iglesia y disfrutar de los diezmos sin tener que compartir este ingreso con el fisco.

La propuesta de reforma tributaria mantiene este privilegio, si bien ordena presentar información de ingresos y gastos. Algunos piensan que, dada la orientación electoral que ejercen los “pastores” sobre sus “ovejas”, es inconveniente alborotar el “obispero” con medidas fiscales. Una razón poderosa para que los jerarcas de las iglesias continúen disfrutando de la exención impositiva, se debe a que el concordato Colombia-Vaticano garantiza ventajas tributarias a la Iglesia católica. Algunos intentos de obligar al pago de impuestos a las otras confesiones, fueron anulados aduciendo la libertad de cultos, por lo tanto si la Iglesia católica no paga impuestos, tampoco lo harán las otras.

Crear una iglesia es sencillo, basta con enviar al Ministerio del Interior el acta de constitución, que incluye estatutos, representante legal, el sitio donde se realizarán los ritos, el culto y el credo o fe que van a profesar.

Un ejemplo. Un grupo de profesores de matemáticas decide crear una iglesia que les permita mejorar sensiblemente sus ingresos. La denominan “Iglesia de la curación matemática”, el apellido curación sirve para garantizar que lleguen generosos diezmos y limosnas. Los salarios que reciben de los centros educativos serán “donaciones” al nuevo credo, lo cual hace que sean exentos de molestos impuestos de renta, retenciones, pagos a la seguridad social. Para los empleadores, como son donaciones a entidades sin animo de lucro, estos pagos tienen el mismo beneficio tributario que si los hacen como salario.

El credo que van a profesar puede resumirse así: matemáticas para la divinidad, por la tanto se suprime la demostración de teoremas, los textos revisados hablan de la fe que os hará libres y os salvará y no hay ninguna cita del tenor “La demostración os salvará”, esto será bien recibido por quienes odian estudiar matemáticas. Se suprime el infinito, origen de paradojas y complejidades analíticas. Infinito solo la divinidad y su bondad. Como algunas calculadoras electrónicas cuando se divide por cero escriben E (error) se acepta una nueva verdad; cualquier numero dividido por cero, no es infinito, concepto prohibido, sino E. Se prohíbe la búsqueda de cifras significativas a números como Pi, e. Para el dios de Israel Pi = 3 fue suficiente para la construcción del templo. “Hizo también un depósito de metal fundido, medía cinco metros de diámetro, era todo redondo, dos metros de alto y quince de perímetro” (Reyes 7,23). Para buscar más adeptos se aceptan los sermones de algunos obispos contemporáneos a Galileo que proclamaban la prohibición del álgebra, camino hacia la perdición de las almas. Los ingresos por sanación se obtienen garantizando la curación de males del alma y del cuerpo, si hay fe total y diezmo. Si no se curan podrá alegarse que en algún momento su fe flaqueó. Los sitios de oración serán las casas de habitación, así se evita el pago del impuesto predial. Como la matemática se transforma en religión, los estudiantes podrán alegar objeción de conciencia para no presentar exámenes.

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