Por: Hernán González Rodríguez

Aborto inducido

Consciente de que este tema lo han discutido los grandes filósofos y pensadores de la humanidad hace 20 siglos, sin llegar a acuerdos, me atrevo a escribir algunos comentarios al respecto, porque lo considero oportuno ahora que el país se está ocupando en temas como la despenalización del aborto inducido para enfermedades como la microcefalia causada por el virus del Sika en algunos de los niños en gestación.

Entiendo que la palabra moral viene del latín ‘moralitas’ que significa comportamiento adecuado. Inmoral es lo opuesto. Amoral significa algo que existe fuera de la moral, por ejemplo, la araña que devora al macho después de que copuló con ella. La moral para mí son los códigos de conducta establecidos por las sociedades y los grupos religiosos que son aceptados por las personas racionales para regir su comportamiento.

Los actos morales deben ser analizados desde tres puntos de vista. 1. Los objetivos o propósitos. 2. Las intenciones. 3. Las circunstancias. Tanto los propósitos como las intenciones son temas más o menos claros.  Pero las circunstancias pueden tornar actos considerados hoy como inmorales, no solo en actos morales, sino  y además, como imperativos morales. A continuación algunos ejemplos en los cuales las circunstancias externas extremas cambian la moralidad de un acto.

Asesinato.  Asesinar otro ser humano es inmoral.  Pero asuma que usted se encuentra en un colegio y que de repente emerge un loco disparando contra los niños inocentes y usted con su arma mata al intruso sin vacilar. Usted no puede ser acusado de asesinato. Circunstancias externas diferentes modificaron la moralidad de su acción imperativa.  El objeto, propósito o fin, salvar a los niños, justifica o valida el único medio disponible y seguro, matar a un demente.  Casos extremos existen en los cuales el fin sí justifica los medios.

Aborto inducido. La despenalización parcial del aborto en Colombia rige desde 2006 por tres ‘circunstancias’ antes de las 12 semanas, las cuales en forma clara cambian la moralidad de este acto. Estableció la Corte Constitucional de Colombia al respecto:

1. “Cuando la continuación del embarazo constituya un peligro para la vida o la salud de la madre, certificado por un médico”. Mi comentario, entiendo que la religión judía considera esta circunstancia como una obligación para abortar. La prohibición del aborto no salva fetos, pero sí puede matar a las madres y destruir sus  hogares.

2. “Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico”. Mi comentario, entiendo que aceptan el aborto inducido por las causas aprobadas por la Corte de Colombia: la religión judía, y de acuerdo con un censo en los Estados Unidos en 2003, el 75% de los anglicanos, metodistas, presbiterianos, luteranos y episcopalianos. El 25% restante, en su mayoría evangélicos,  no aceptan el aborto inducido.

3. “Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto”.  Mi comentario, la violación conlleva perjuicios sicológicos graves para la mujer. Incomprensible me resulta obligar a una dama violada a parir un hijo problemático que herede taras de un violador o drogadicto. La violación a una menor puede obligar a la madre a dejar sus estudios y resultar condenada a vivir en la miseria  y sin medios para educar a su hijo.

Los grupos provida sostienen que la vida es una cuestión sagrada que solo puede quitarla Dios. Recordémosles a estos que el mismo Dios que nos colocó en un universo con una evolución violenta, nos dotó de inteligencia para aliviar las circunstancias adversas derivadas de dicha evolución. Por ejemplo, para escoger entre dos males el menor.

Quienes aceptan el aborto inducido en los tres casos mencionados, “respetan las decisiones individuales de las mujeres”, al tiempo que consideran que ni los gobiernos, ni las religiones tienen derecho a imponerles sus puntos de vista. Quienes se oponen imponen. No existe la moralidad absoluta para todos los casos. Respeto me merecen las que optan por No abortar.

De acuerdo con el instituto Guttmacher de Nueva York, en Colombia ocurren 400.000 abortos por año, ejecutados sin justificación clara la gran mayoría de ellos.  No pasa de ser una utopía la solución consistente en proponer que asuman la crianza, que adopten dichos bebés, las personas naturales, las instituciones civiles, religiosas u oficiales.
 

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