Por: Alvaro Forero Tascón

Acuerdo Nacional: ¿Frente Nacional o Pacto de Chicoral?

Estamos al borde de un cambio cualitativo enorme de la vida colombiana. Seis años ha tomado el recorrido y ya se ve el lugar de destino, solo falta cruzar un río.

Pero es un río caudaloso, y algunos líderes sostienen que es mayor el riesgo de cruzarlo, que el beneficio. Que es necesario detener el caudal del río… de la historia.

Es comprensible que algunos miembros de los partidos Conservador y Centro Democrático tengan temor de avalar la firma de la paz con las Farc. Representa nada menos que cerrar una etapa de la historia de Colombia de casi 80 años, marcada por el anticomunismo, que ha sido su principal bandera. Primero contra las reformas “bolcheviques” de López Pumarejo, luego contra la amenaza populista de Jorge Eliécer Gaitán, contra las “repúblicas independientes” de Marquetalia, contra la reforma agraria de Lleras Restrepo, y finalmente contra unas Farc catapultadas por la llegada de los cultivos de coca a finales del siglo.

Cuando por su condición electoral minoritaria tuvieron que acudir a posturas políticas moderadas para ganar la presidencia, e intentaron la paz negociada en los gobiernos de Belisario Betancur y Andrés Pastrana, extraviaron el camino y tuvieron sus peores derrotas políticas. Al punto que surgió un nuevo partido a la derecha del Partido Conservador para castigarlo y cobrar el éxito político de la seguridad democrática: el Centro Democrático.

La búsqueda de las paz solo les fue rentable cuando pusieron al liberalismo como condición un acuerdo político que les garantizara grandes prerrogativas políticas. Fue el caso del Frente Nacional, en que compensaron su condición minoritaria con el poder de veto que les otorgaba una figura caudillista y populista como Laureano Gómez.

Después de terminados los 20 años de repartición del poder, los sectores conservadores siguieron siendo relevantes por la necesidad del sistema político de enfrentar unido la nueva violencia que había surgido con las guerrillas que incubó el propio Frente Nacional. Y en el siglo XXI lograron beneficios políticos enormes enarbolando la bandera de la guerra a las Farc.

Por eso es explicable que los sectores conservadores estén buscando ejercer su poder de veto frente al acuerdo con las Farc. Saben que no solo sería muy peligroso para ellos que un nuevo escenario político sin amenaza terrorista los dejara sin su bandera política, sino que con el plebiscito lograron finalmente construir una coalición milimétricamente superior a la de Santos con la paz, y que avalarle a Santos la paz sería dilapidar ese valioso capital político.

Solo un “Acuerdo nacional” que les entregue la bandera de la paz como en el Frente Nacional, o como en el Pacto de Chicoral que siquiera permita desmontar los cambios en el campo, podría tener algún beneficio político para la derecha. Aunque el escenario más rentable políticamente para Uribe y sus aliados sería un acuerdo sin su apoyo total, que les permita cumplir la promesa electoral de que era posible renegociar, y a la vez mantener la bandera de oposición a “la paz de Santos” para ser competitivos en las elecciones presidenciales de 2018.

Por eso la pregunta es si con la paz Santos terminará entregándole el poder de nuevo a los sectores ultraconservadores.

 

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