Por: Hernán Peláez Restrepo

Aplausos y reproches

Siempre, cuando se invoca el amor en una pareja, se piensa en los detalles mutuos, una flor, un regalo, una caricia. Se les seduce con los detalles y cuando estos faltan, aparecen los reclamos.

Esta pequeña introducción es para destacar la cantidad enorme de gestos de solidaridad apreciados desde el mismo momento de la tragedia aérea que desapareció al Chapecoense.

Los antioqueños demostraron su convocatoria para colaborar en las tristes labores de rescate. Pero quiero destacar como el fútbol rodeó a ese modesto equipo. El solo hecho de lucir en sus camisetas oficiales el escudo del equipo brasileño, significa mucho en este fútbol superprofesionalizado de hoy en día. Respetar el minuto de silencio, lucir brazaletes negros y algunos, como San Lorenzo de Almagro y Patriotas de Boyacá, fueron más allá. El equipo argentino jugó su partido con el uniforme del Chapeco y en la camiseta de Patriotas aparecieron en la parte posterior los nombres de sus colegas desaparecidos. En España e Inglaterra no escasearon los detalles y los pedidos al cielo.

Pero por estos días no pueden faltar los reproches a ciertos procedimientos. Por ejemplo, en la última asamblea de la Dimayor y por físico cansancio, alguno de los asistentes propuso dejar de lado el asunto de los promedios para el descenso. Es decir, nadie estudió el asunto, ni ofreció una ponencia seria que justificara ese adefesio.

Parece buena la medida de enfrentar a los ganadores del apertura y el finalización para determinar el campeón y primer ascendido. Y el perdedor jugar contra el mejor de la reclasificación para elegir al otro equipo que asciende. Es más equitativo.

Pero es preciso establecer premios para copas continentales y en metálico. Vigilar si los procedimientos para sacar jugadores, como ocurrió con el Pasto, donde 15 profesionales no están en los planes del 2017, fueron bien realizados. Es entendible que los dueños procedan con toda libertad para contratar o licenciar, porque son los propietarios. Ojalá lo hagan dentro de las normas.

De alguna manera hay que meter en cintura a propietarios de dos fichas, como es el caso de Hernando Ángel, que tendrá a sus dos empresas en la B, consiguiendo beneficios y buscando venta de jugadores, importándole poco la ilusión de Armenia de volver a la fiesta grande. Nadie dijo esta boca es mía, con la aberrante situación de mover equipos por ciudades, como si fueran carpas de circo. El caso del Cúcuta es impresentable y bastaría conversar con la Supersociedades para enterarse. La Dimayor, como sin querer protege a un mercenario del fútbol, como es el señor Cadena. ¿O nos olvidamos de lo que pasó cuando estuvo en Bucaramanga y Cúcuta?

Espero que la Dimayor tenga conocimiento de cómo funcionará Tigres de Soacha o Techo y quién responderá por su manejo. Es cierto que ganó su derecho en la cancha, aunque como sociedad ofrece muchas dudas y preguntas.

 

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