Por: Antonio Casale

Azul Amber

Joseph Oughourlian es un francés de origen armenio de 44 años. En 2005 creó en Nueva York el fondo oportunista Amber Capital. Este tipo de inversionistas buscan empresas que estén en problemas y puedan ser rentables. Pero no siempre deciden meterles mucho dinero para hacerlas poderosas al corto plazo. A veces se la juegan con una inversión mínima como método especulativo para obtener grandes retornos. El fondo Amber, a través de Blas De Leso inversiones SL, hoy controla la mayoría de las acciones de Millonarios.

Especialistas calculan que Amber cuenta con un portafolio que ronda los 2.000 millones de dólares invertidos. No todo el dinero es del señor Oughourilian, pero para administrar estas cantidades se necesita de un buen músculo financiero.

Amber ha puesto plata en compañías como Parmalat, el grupo Prisa, propietario en Colombia de Caracol Radio, y empresas del sector energético de España en tiempos de crisis. En materia futbolera acaban de adquirir, junto a accionistas mayoritarios del Atlético de Madrid, al otrora grande del fútbol francés, el Lens. Sin embargo, la ilusión de sus hinchas de salir rápidamente de la segunda división ante la llegada de los nuevos dueños se ha visto enrarecida por la modesta política de contrataciones para la temporada que viene. Suponían los seguidores de aquel equipo que la llegada de Amber y sus amigos supondría la construcción de una nómina integrada por grandes jugadores que pudiera pensar en ganar campeonatos, pero al menos en la primera temporada no será así.

Coincidencia o no, desde la llegada de Amber a Millonarios el manejo ha sido similar. El equipo azul es tan solo uno de sus negocios en Colombia, tal vez el más pequeño. A pesar de que el presidente del equipo, Enrique Camacho, asegura que Millos cuenta con la segunda nómina más costosa del país, la inversión está lejos de ser la que Amber podría hacer si el objetivo principal fuera devolverle la grandeza. Ellos saben que en instituciones como esta, si no se sueña con la gloria deportiva, invertir poco puede pagar mucho por dos razones. La primera porque en el medio nacional se ha demostrado que equipos de mediano presupuesto, a través de la venta de jugadores y alguna clasificación a torneos internacionales, han visto multiplicadas sus ganancias. La segunda, porque si lo anterior no resulta, poner a la venta una marca como Millonarios asegurará el retorno de la inversión con un buen margen de ganancia, pero para pensar en vender falta mucho. Es evidente que emular las gestas de Nacional y Santa Fe no hace parte de la agenda de Amber en Colombia.

Por ahora lo único que se puede esperar es que los directivos se pongan las pilas, porque con los 1.800 millones de pesos que dice el presidente que cuesta la nómina de jugadores, este no es un gran presupuesto, pero tampoco es poco. Se pudo armar un equipo mucho mejor que este. Seguro.

 

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