Por: Aura Lucía Mera

Banana Republic

Leo el editorial del Boston Globe del domingo.

Ya hoy es martes y corren los dados. La suerte está echada. El “imperio” norteamericano se derrumba o, mejor dicho, inició su derrumbe cuando Bush arremetió contra Irak pasando por encima de toda ética, vendiendo miedo y mentiras desatando un desangre que no se detiene. 

Barack Obama logró devolverle al coloso del norte un poco de cordura, dignidad y credibilidad. Valores que están a punto de desaparecer hoy martes si el ganador de la contienda es Donald Trump, quien inició su campaña como un payaso sin ninguna posibilidad de ser tomado en serio y fue creciendo en popularidad como una bacteria infectada que recoge los elementos mas dañinos y venenosos de esa sociedad y los catapulta en metástasis de consecuencias inimaginables.

Estados Unidos, a pesar de ser pionera en muchísimos campos, está conformada por gente mediocre, machista, apegada al dinero, puritana, inculta, primaria... un conglomerado de millones de personas inmigrantes de todo el planeta que iniciaron sus fortunas y su poderío a base de matar a todo el que se interpusiera en su camino. Las películas de vaqueros que nos encantaban en la infancia eran ni más ni menos la historia del genocidio masivo de indígenas y débiles en los que el “bueno” era el matón blanco y el “malo” el pielroja o el pobre... mujeres víctimas, llenas de hijos con mocos, prostitutas, revólveres y escopetas. Un país racista, repleto del Ku Klux Klan, vendedor de armas, donde el único dios venerado es el dinero.

Trump los representa. A través de sus votos quieren elegirlo mandatario. “Para volver a ser grandes”. Naturalmente con la ayuda de Putin, quien, como zorro inteligente y astuto, sabe dónde pone su zarpa. La campaña de Trump ha violado toda la poca ética y dignidad que le quedaba a la contienda política estadounidense, y el “todo vale” ha despertado la bestia dormida del resentimiento y el odio que se incuba en todo ser humano.

Razón tiene el editorial. El destino de Estados Unidos no volverá a ser el mismo gane quien gane. Ya se fracturaron los principios elementales. El FBI violó las reglas elementales. Las estructuras están siendo atropelladas sin que nadie reaccione y a la vista de todos .

Como escribe el editorialista del Boston Globe, Michael A Cohen, “si no somos capaces de sentirnos aterrorizados por lo que puede llegar es que los norteamericanos no hemos entendido nada de lo que está en juego”.

Gane quien gane ya la suerte está echada. La historia de EE. UU. volteó para siempre una página y nadie sabe quién ni cómo la seguirá escribiendo. Gane Hillary o Trump, el “imperio” se asemeja cada vez más a una Banana Republic de las que “Ellos” se han burlado y manejado a su antojo durante tantos años... con la diferencia que allá en el norte las “bananas” son de plomo y tienen al alcance de su dedo regordete y sucio el botón nuclear.

Desde mañana miércoles la historia no será la misma. Seguiremos a las Trumpadas o a las menos malas y dañinas Hilarantes propuestas de una mujer cuestionada y mañosa. Triste panorama, pero cierto.

Posdata: “Emoción patriótica” al ver al presidente Juan Manuel Santos y a su señora elegantísimos en las ceremonias de Buckingham. Primeros mandatarios latinoamericanos en ser invitados por la realeza como huéspedes. A la altura de ese rígido protocolo que no perdona un solo error. No puedo, y perdón porque la memoria insiste, en la imagen del ubérrimo al lado del rey de España, con un atuendo encogido, como tamal de pipián. Algo va de pedro y pedro, qué le vamos a hacer. Y las palabras del presidente en la Cámara de los Comunes, duélale a quien le duela, fueron, como se dice en Boyacá, la puritica verdad.

 

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