Por: Hernando Roa Suárez

Barack Obama, un liderazgo fresco para las Américas

Comenzó su gobierno sembrando esperanza libertaria; está culminando su labor afianzando la conciencia democrática Occidental.

 

 

Las recientes visitas del presidente norteamericano a La Habana y Buenos Aires no fueron unos viajes más; ni visitas protocolarias. Por su importancia geopolítica y para contribuir al debate, formularé algunas reflexiones correlacionadas y en distintas instancias.

1.- Del análisis de contenido realizado sobre sus intervenciones, puede inferirse que actuó como estadista pensando en contribuir a estructurar un ambiente de convivencia democrática en la América de nuestro tiempo. Esas intervenciones fueron un desarrollo aplicado, del cuidadoso pensamiento plasmado en su último Mensaje a la Nación.

2.- Notemos que Obama representa una línea de continuidad de las más profundas orientaciones democráticas norteamericanas que están plasmadas en el pensamiento político de Abraham Lincoln, Franklin D. Rooselvelt, John F. Kennedy y Bill Clinton.

3.- Sabemos que el carisma es un conjunto de cualidades que posee el líder político y que lo hace acreedor al respeto y reconocimiento por su presencia, sabiduría y dotes personales excepcionales. Pues bien, Obama es –a su manera y en nuestro tiempo- un líder político carismático que se presenta como continuador renovado, de quienes impulsaron la construcción de la democracia representativa y participativa; la fe en la igualdad de los hombres frente a la ley y la lucha contra la opresión.

4.- Con conocimiento profundo de la actual estructura del poder en el mundo, y específicamente del papel que desempeñan China y Rusia, Obama envía mensajes claros sobre la conveniencia de consolidar en nuestra América y en pleno siglo XXI, democracias de origen liberal, con los cambios correspondientes.

5.- Se ha sostenido con precisión que su viaje a Cuba fue un símbolo del fin de la guerra fría para América Latina y la precisión de una nueva era centrada en los valores democráticos: la libertad, la democracia, la alternancia en el ejercicio del poder, la paz, la dialogicidad, las garantías a la oposición, la pluralidad para el ejercicio de los derechos y la existencia de medios de comunicación democráticos.

6.- Quisiera destacar la importancia del papel de Obama y del Departamento de Estado, en el manejo del proceso de paz en Colombia y las nuevas prácticas políticas, ajenas a los manejos dictatoriales del poder. El papel desempeñado por la Oficina del Presidente ha sido de largo alcance para facilitar que en Colombia se dé fin a los procesos de violencias iniciados en 1948.

7.- Las intervenciones del presidente Obama indican el papel sustantivo que desempeñan los cualificados asesores (tecnócratas y burócratas) adscritos a la Oficina del Presidente. Sus actuaciones y papel en La Habana y Buenos Aires han tenido como uno de sus resultados el empoderamiento del presidente como uno de los más importantes líderes del mundo contemporáneo que –sin improvisación y bien asesorado tecnopolíticamente- ha plasmado mensajes, con visión de futuro, en torno a las tareas de los demócratas del mundo y de América Latina.

8.- El contenido de lo plasmado en estos viajes contiene un mensaje claro, respetuoso y abierto, acompañado de comportamientos que invitan a impulsar cambios autónomos en Cuba y Argentina. Obama, según mi percepción, abrió el compás para indicar que, con la cooperación de Norteamérica y gobiernos orientados por los principios actualizados de la democracia liberal, se puede avanzar en la América de los próximos decenios, para tener un continente más democrático, equitativo, justo, fraterno y en paz.

9.- Conocemos que las relaciones de Norteamérica con Argentina sufrieron diversas fluctuaciones a lo largo del siglo XX. Pues bien, teniendo en cuenta el gobierno recién posesionado de Mauricio Macri, Obama utilizó su presencia para fortalecer el nuevo aire democrático en Argentina manifestando la conveniencia de reorganizar y revitalizar las relaciones bilaterales. Así mismo, asumió el compromiso de desclasificar documentos norteamericanos adicionales, correspondientes al dramático período de la dictadura militar y facilitar el acercamiento a la verdad.

10.- En cuanto al ambiente de cambio que se respira en La Habana, se me presenta significante el aporte de León Valencia –desde el mismo teatro de los acontecimientos- al sostener en su reciente artículo en Semana sobre la Primavera en La Habana: “…será un cambio pacífico liderado desde arriba por el actual régimen político. Es algo extraño. Nadie concibe que vendrán otros a cambiar las cosas, nadie concibe que saltarán a la palestra nuevas fuerzas que derrumbarán el régimen, y de allí saldrá la renovación”.

11.- Conociendo la historia latinoamericana, en medio del ambiente constructivo, nuestra heterogeneidad y el liderazgo de Obama, no debemos olvidar que el camino apropiado para negociar con Norteamérica Tratados de largo alcance, es negociar integrados y en defensa de los valores democráticos; y

12.- ¿Cómo no tener en cuenta que la estratégica posición de Obama frente a Cuba, es un espaldarazo a la campaña de Hillary, en relación con el voto latino y las implicaciones que de allí de derivan? Finalmente, pensemos en las visitas de Obama y el proceso electoral norteamericano: Qué contraste tan grande existe entre la visión del mundo de Obama y la del señor Trump. Es evidente que la inexperiencia gubernamental, ignorancias y la estructura de la personalidad de Trump, son un gran peligro para el mundo libre y en particular para América Latina; no sólo para México. Por tanto: debemos ser previsivos y actuar en consecuencia…

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2016-03-29T21:56:24-05:00

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Barack Obama, un liderazgo fresco para las Américas

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