Por: Iván Mejía Álvarez

Bravísimo

El combo Chile-Argentina puede dejar a Colombia muy bien parada o chilinguiando en sus aspiraciones de ir a Rusia. Es una doble jornada muy difícil, por los adversarios y por la falta de juego de la selección en los últimos partidos, donde la noción colectiva se ha visto totalmente resquebrajada y se ha tenido que apelar al amor propio y al juego defensivo para conseguir los puntos.

Al seleccionado chileno lo acaban de conectar a una bala de oxígeno cuando parecía ahogado y sin aire. Esa devolución de dos puntos, que les hizo la FIFA, volvió a meter a los dirigidos de Pizzi en una pelea en la que parecían descolgarse tras sus últimas mediocres presentaciones. A Barranquilla, el bicampeón de América llega pletórico de confianza y sabiendo que vuelve a depender de sí mismo y que uno de sus rivales directos esta ahí, al frente, lleno de dudas.

En ese particular minitorneo que están jugando Colombia, Chile, Paraguay, Ecuador y ahora Argentina, donde se está disputando cupo y repechaje, el juego de este jueves en Curramba es clave. Colombia no ha tenido éxito en sus partidos contra los llamados “grandes”, Brasil, Uruguay y Argentina, pero está llevando con éxito su torneo particular frente a los rivales directos. Ganarle a Chile es una obligación absoluta, un imperativo.

¿Y cómo ganarle a ese magnífico equipo que en la Copa América nos desnudó de cuerpo entero? Con fútbol, con algo que no está teniendo Colombia: recuperando el manejo de la pelota, devolviéndoles el balón a los que saben, pegando menos y pensando más; haciendo secuencias de pases con inteligencia para encontrar el hueco por donde llegar, intentando abrir los flancos con llegadas a raya de fondo.

De nada valdrá que Pékerman apele a Borja, el goleador del momento, que vuelva a convocar a Falcao, si al de arriba, llámese como se llame, no le llega la pelota limpiecita, no le hacen el trabajo previo de demolición, no le abren los espacios. El problema se lo están cargando todo a Bacca —quien no anda fino—, pero las causas para que Colombia sea un equipo sin pegada y sin gol hay que buscarlas en el mediocampo, en el circuito creativo, en la ausencia de generación de juego.

Ojo, Chile es un muy buen equipo que anda en mal momento, pero esos jugadores son los mismos que ganaron dos Copas América. Negar a Vidal, Aranguiz, Díaz, Alexis y Vargas, entre otros, sería tan necio como imprudente y para ganarle se necesita algo más de lo que ha mostrado Colombia últimamente. Se necesita hacer un juego tan bueno como el día de Ecuador.

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