Por: Hugo Sabogal

Burbujas en rama

Los vinos espumosos pueden llegar a ser tan variados en orígenes y estilos, que se necesitarían años y no pocos pesos para explorarlos a fondo y en su totalidad.

Entre los más conocidos y reconocidos sobresale el champán, oriundo del norte de Francia.

También figuran el Cava español, el Espumante portugués, los italianos Asti, Prosecco y Lambrusco, y los sparkling australianos, argentinos, austriacos, brasileños, californianos, chilenos, neozelandeses y rumanos, entre otros.

A su vez, el exclusivo mundo del champán se divide en otras variantes, encabezadas, en términos de alcurnia y complejidad, por el champán Prestige “Tête de Cuvée”, único en su clase. La selección de uva es estricta y sólo se utilizan los primeros jugos. La crianza puede tardar años y es un espumoso de larga vida.

En términos de estilos existe, igualmente, una clasificación basada en los grados de dulzor de la bebida.

-Ultra Brut, Extra Brut, Brut Zero, Brut Nature y Brut Sauvage, totalmente ausentes de sacarosa;

La Brut es casi seca, con apenas un 1,5 % de dulzor.

La Extra Dry o Extra Sec incorpora un 2 % de azúcar y se percibe más dulce que la anterior; l Dry o Sec alcanza un 4 % de azúcar y la Demi-Sec, un 8%;

Finalmente, la Doux o dulce, con un 10 % de azúcar.

Luego, con características similares, vienen los champanes rosados. Unos se obtienen tras mezclar vino tinto con vino blanco; otros utilizan un rosado como vino-base.

Otro punto a destacar es que, para la hechura del champán tradicional, se utilizan tres uvas: Chardonnay (blanca) y Pinot Noir y Pinot Meunier (tintas).

Pero si sólo se emplean las cepas blancas, el resultado es un Blanc de Blancs, y si la elaboración incluye únicamente tintas, estamos ante un Blanc de Noirs.

Todo esto sin olvidarnos de los métodos de elaboración, que también inciden en el perfil de cada uno de estos estilos.

Por ejemplo, el champán y otros clásicos se preparan mediante el método tradicional o champenoise. Esto significa que la segunda fermentación del vino-base se hace en botella, donde el gas carbónico queda atrapado dentro del envase.

Un tipo de espumoso más fresco y joven es el Charmat, que realiza su segunda fermentación en tanque y apunta a un consumo más rápido. Pero existen, cuando menos, otros cuatro métodos de preparación, como el trasvasado, el continuo, el ancestral o rural y el gasificado. Por lo general, corresponden a espumosos más corrientes.

Volviendo a Francia, nos encontramos con espumosos elaborados con el método tradicional o champenoise, pero que, por provenir de otras regiones, deben utilizar un nombre diferente. En este caso es el Crémant, como el de Alsacia o el de Loira, en referencia a dos regiones productoras de grandes vinos franceses.

Ninguna lista quedaría completa sin incluir al gran espumoso clásico italiano Franciacorta, surgido en la localidad del mismo nombre, en la región de Brescia. El Franciacorta utiliza uvas como Pinot Blanc, Pinot Noir y Pinot Gris. Tiene la complejidad del champán y gana cada vez más adeptos en el mundo. Colombia no es una excepción.

Y, por último, una mención al Sket o Schaumwein de Alemania, que también se elabora mediante el método tradicional. El consumo interno de Sket –de alrededor de cinco litros per cápita al año– es el más alto entre los consumidores de espumosos en el mundo.

Queda, pues, la tarea de experimentar con todas estas alternativas, porque seguro que alguna de ellas será la favorita.

 

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