Por: Uriel Ortiz Soto

Cadena perpetua, para violadores y asesinos de mujeres

La tortura, violación y asesinato de la niña Yuliana, de tan solo siete años, ocurrido en la mañana del domingo 4 de diciembre, ha despertado tal indignación en la comunidad nacional e internacional, que unánimemente se está pidiendo a gritos, que para este tipo de crímenes se implemente la cadena perpetua.

Los señores congresistas tienen la palabra, esperamos que interpretando el clamor popular, esta solicitud sea atendida sin mayores dilaciones; se debe estructurar cuanto antes el proyecto de Ley en tal sentido, para que estos criminales no vivan más en comunidad, puesto que se han convertido en todo un peligro para las mujeres y niños de ambos sexos.

La violencia y la indiferencia son el lenguaje de la ignorancia; todo problema por grave que sea    siempre tiene una solución a la vista, cuando no existen argumentos válidos para enfrentarlos es cuando aparecen los escenarios de la violencia.

Si la mujer y los niños máxima expresión de la verdad, el amor y la vida; son ultrajados, violentados y muchas veces asesinados, aún por sus propios padres, esposos o compañeros, es porque hemos llegado a la máxima expresión de degradación humana y la palabra diálogo se queda corta frente a crímenes tan atroces

No podemos concebir que diariamente se estén presentando hechos de violencia contra nuestras mujeres y niños, pero, lo más grave ejecutados por sus propios padres, esposos, compañeros e  hijos, en sus propios hogares, por eso, se requiere con urgencia analizar las causas que están llevando a semejante degradación social en todo el país, dentro de los diferentes estratos sociales, en las áreas urbanas y rurales, las cifras que reportan las autoridades son escalofriantes  

Pareciera que nuestros niños y mujeres fueran el receptor de toda problemática social, que llega a los hogares a afectar su cotidianidad: falta de empleo, crisis económica, problema de los hijos con la drogadicción y el matoneo, la prostitución infantil, entre muchos otros factores, están llevando a que la tranquilidad y la rutina diaria se reviente por el lado más débil. 

Es el producto de la descomposición social que cunde por doquier, los principios y valores que tanto promovemos a través de estás columnas, son cosa del pasado; las sociedades de hoy se construyen sin estos cimientos fundamentales, por eso, se hace indispensable regresar a ellos con el fin de vincularlos nuevamente a los procesos de desarrollo de nuestras comunidades: hogares, centros educativos y demás instituciones que tengan que ver con la formación de nuestros hijos.

Es apenas lógico que existan indicadores  del porqué de la violencia contra los niños y las mujeres, casi que podríamos decir si a modo de ensayo, es oportuno citar algunos de ellos:

1º- La Aversión entre los cónyuges: esta manifestación puede ser producto de los casos de homosexualismo cuando ocurre dentro de los hogares, en los últimos tiempos tanto hombres como mujeres habían mantenido su condición de diversidad sexual ocultas, apenas ahora que todo se va aclarando con la generación de derechos, deberes y obligaciones para las partes, es cuando aparecen sentimientos encontrados, y sorpresivos, puesto que después de varios años de matrimonio o convivencia y con hijos, se les ocurre salir del clóset con el fin de manifestar a su pareja, que fuera del matrimonio existen otros deseos de tipo sexual, que se habían mantenido ocultos, situación que es difícil enfrentar, puesto que ninguna de las partes admitirá que su pareja tenga relaciones sexuales diversas a sus costumbres matrimoniales.

2º- Problemas de drogadicción de uno o varios de sus hijos: es una práctica lamentablemente irreversible, cuando se descubre que uno o varios de sus hijos están sumidos en la droga; lamentablemente es donde vienen las recriminaciones de parte y parte, puesto que no se dieron las alertas tempranas para evitar que esto sucediera. Es muy común que frente a estos casos vengan las mutuas recriminaciones, puesto que ninguno de los cónyuges acepta responsabilidades. Sin embargo, sucede que los hijos no permanecen bajo la custodia de ellos, razón por la cual se distraen en otros menesteres que no corresponden a sus actividades académicas. 

3º- Problemas de matoneo o bullingth: esta práctica también se ha vuelto tan común, pero lamentablemente ante la ausencia de los padres de familias de los establecimientos educativos, sorpresivamente reciben de parte de los directivos la advertencia de que su hijo está siendo víctima de esta práctica, cuando no es que debido al retraimiento del niño, logran detectarse, pero ya en forma extemporánea, es decir, hay que adoptar medidas extraordinarias para tratar de conjurar el mal, puesto que no se ha hecho dentro de los manuales de convivencia.

En este punto es válido aclarar que la ausencia de los manuales de convivencia en los establecimientos educativos es la causa de la generación de crisis en los hogares y la consecuencia de la violencia familiar, casi que podríamos decir, que los hijos en los actuales momentos son la manzana de la discordia en muchos hogares, puesto que merced a su comportamiento delincuencial los padres empiezan con mutuas recriminaciones.

4º- La promiscuidad sexual entre menores de edad: es apenas obvio que el sexo a muy temprana edad, está provocando la zozobra en los hogares, desde luego que con secuelas impactantes para los padres de la pareja, puesto que vienen las recriminaciones al no habérseles brindado la atención debida. Un par de adolescentes padres de familia y estudiantes a la vez, generan todo tipo de recriminaciones y dificultades entre sus padres, que ven frustradas las esperanzas de tener hijos profesionales o salir adelante en otros menesteres.

5º- Las consecuencias de la crisis económica: la falta de dinero para la cancelación de los servicios públicos, la mensualidad de los colegios y la plaza de mercado, son otros de los factores que día a día; semana a semana, va generando más zozobra e incertidumbre entre las parejas, que si no saben actuar con calma y de común acuerdo, fácilmente se salen de casillas provocando hechos de violencia que la mayoría de las veces tienen consecuencias fatales.

6º- Los actos de infidelidad: por lo regular son hechos que generan una reacción inmediata, pero que debe abordarse más con inteligencia, que con violencia, ante estos casos, lo más importante es el diálogo entre las partes, y si realmente no existe amor o interés en seguir conviviendo, lo más acertado y de común acuerdo, es que ocurra una separación.  

Consideramos que los cinco aspectos anteriormente señalados son los vehículos primordiales generadores de violencia en los hogares, donde las mujeres y los niños por los regular, ante la ignorancia de sus padres, esposos o compañeros, llevan todas las de perder.
Por eso lo más aconsejable es aprender a dialogar, colocando las cartas sobre la mesa, analizando calmadamente la situación y de común acuerdo tomar las decisiones más acordes con las circunstancias de modo, tiempo y lugar.

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