Por: Gonzalo Silva Rivas

Cándido paganini

La carga explosiva que guardan varias de las propuestas contempladas en la reforma tributaria tiene corriendo a los gremios económicos.

Con un nutrido arsenal de argumentos desafiarán largas semanas de cabildeo para convencer al Congreso sobre las consecuencias que producirá la aprobación de uno de los proyecto bandera de este gobierno, con el que se busca recaudar $12.5 billones para sortear la crisis fiscal, garantizar la actividad macroeconómica, mantener las calificaciones crediticias y financiar el posconflicto

Del torrencial de inquietudes que han desatado, no está exento el sector turístico, hoy en día convertido en la segunda fuente de divisas y -a juicio del presidente Santos- la alternativa para reemplazar los alicaídos ingresos de petróleo y carbón, los mayores productos de exportación que siguen inclinándose hacia la baja.

Entre los prestadores de servicios turísticos son varias las preocupaciones que despierta la norma. El incremento del IVA generaliza temores ante las posibilidades de que se desaliente el consumo y se impacte la demanda, en particular la doméstica, y de paso se propicien espacios para la informalidad. Y en el sector hotelero se desata la controversia por la tarifa del 9 por ciento, que como renta –herencia de un sorpresivo impuesto sobre nómina instaurado en 2012-, se le pretende colgar a los hoteles actualmente relevados de dicho gravamen.

Vale la pena recordar que en 2002, por iniciativa del Gobierno, el Congreso eximió durante treinta años las rentas provenientes de los servicios prestados por los hoteles nuevos, construidos entre el 1 de enero de 2003 y el 31 de diciembre de 2017, así como las de viejos establecimientos remodelados y ampliados durante el mismo período, en monto proporcional a su inversión.

La imposición del tributo a los hoteleros echa por la borda la garantía legal existente, amenaza la rentabilidad de sus inversiones y afecta las proyecciones programadas bajo las premisas de una exoneración plena. Los costos difícilmente podrán ser trasladados al consumidor, debido al elevado nivel de oferta que tiene el mercado y al entorno de desaceleración que vive el país.

La medida, como lo advierte el presidente de Cotelco, Gustavo Adolfo Toro, propina un golpe a la seguridad jurídica y a la confianza inversionista, al desconocer reglas del juego pactadas con empresarios nacionales y extranjeros que, motivados por las ofertas oficiales, decidieron incursionar en el sector para abonarle cuantiosos recursos.

Ponerle atajos a la exención tributaria, introduciendo por debajo de cuerda un inadvertido gravamen a los inversionistas, disuade la presencia del capital privado, que ha sido estratégico en el desarrollo de la industria hotelera, tras tantas décadas de atraso acumulado.

Durante los trece años de vigencia de la ley de renta exenta se han construido y remodelado en el país cerca de 2 mil establecimientos, que incorporaron 60 mil ofertas habitacionales en el mercado. Las inversiones colocadas en el período suman $3 billones y han sido determinantes para impulsar un “boom” hotelero, con participación de prestigiosas marcas internacionales. La arremetida en infraestructura facilitó la creación de 40 mil plazas laborales, sin considerar los proyectos que aún hacen fila ante el privilegio tributario, a catorce meses de expirar su vigencia, el 31 de diciembre de 2017.

El Gobierno reconoce el potencial de la industria turística y su papel de agente estratégico para la transformación social. Sin embargo, el ministro de Hacienda poco se aparta de la tradicional política de sus antecesores y persiste en la inalterable línea de crear y aumentar cargas impositivas -algunas impopulares-, sin priorizar los graves problemas de corrupción y fraude fiscal que atacan a la economía. Habrá que esperar que con esta reforma, el turismo -que tanto le aporta al bolsillo roto del presupuesto nacional- no se convierta en otro cándido paganini.

[email protected]

@Gsilvar5

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gonzalo Silva Rivas

Coger alas

Providencial calentao

Hacer el fracking

Por partida doble

La crema al pastel