Por: J. William Pearl

Cano

Colombia en los últimos años ha estado marcada fuertemente por el fenómeno del narcotráfico, el que ha influido vigorosamente en la política, la economía y la justicia.

Aun cuando deja más dinero la cocaína que la marihuana,  Colombia empezó primero con esta última y luego pasó a una droga más fuerte, la cual marcó para siempre la historia de Colombia. Al conmemorarse treinta años de la muerte de Guillermo Cano la pregunta que surge es ¿Si ahora con la legalización de la marihuana en algunos estados de EEUU y en Colombia,  valió  la pena su sacrificio?

Para la economía colombiana es aparentemente beneficiosa la ilegalidad, pues fomenta la venta de carros de gama alta, grandes extensiones de tierra, casas lujosas, cuadros y demás  rubros en los cuales los narcotraficantes gastan su dinero y  no nos digamos mentiras, ayudan a mover la economía. Ni se hable del dólar libre, el cual se consigue  a menor precio con relación al oficial.   

Una persona que decide meterse al negocio generalmente no tiene nada que perder y prefiere vivir  muy intensamente, pues sabe que tarde o temprano puede caer o morir y no tendrá mucho que perder, pues este país no les entrega las herramientas que les den oportunidades para ser personas de bien.

El narcotráfico  evolucionó, hoy en día existen muchos más narcos, lavadores de dólares y demás personas involucradas en el negocio, el cual no tiene la altísima rentabilidad de hace treinta años, además que hoy en día existe otro tipo de drogas, como las sintéticas que les quitan participación de mercado a las drogas tradicionales y la población que  tiende a consumir este producto, está envejeciendo.

De otro lado, Colombia aporta muchos  muertos en el tráfico de cocaína, cuando la cadena del negocio es  muy grande e involucra personas en diferentes países.  Si se quiere luchar contra la siembra y comercialización, seguiremos poniendo la mayoría de muertos  y demás damnificados en esta horrible cadena. El frente uno de las F.A.R.C. no firmó la paz, pues sus líderes aun no son ricos y quieren serlo. Es decir, se firmó la paz pero ese flagelo seguirá.

Esta falsa sensación de creación de riqueza ha causado un enorme perjuicio a Colombia y a otros países víctimas de este flagelo, ya que el culto a la riqueza rápida y fácil destruye la estructura de valores morales y éticos que forjan los elementos que realmente generan la creación de riqueza de una nación. 

Hoy en día en algunos estados de EEUU es legal sembrar marihuana, comercializarla y venderla al igual que en Colombia, con algunas restricciones, pero es legal. Más adelante cuando se cree la cocaína sintética ¿se volverá legal? Todo parece indicar que así será y en ese sentido, tantos muertos, mutilados, secuestrados en fin personas que padecieron y padecen la violencia del narcotráfico ¿habrán luchado en vano? Es bien complicado ser Colombia y poner los muertos. ¿De que sirvieron los muertos de la marihuana si en muchos lugares es ya legal? En ese sentido la muerte de Guillermo Cano fue en vano, pues luchó contra algo ilegal que en el caso de la marihuana ya no lo es. 

P.D. Está columna volverá a aparecer el 23 de Enero.

Buscar columnista

Últimas Columnas de J. William Pearl

AMLO

Ganó

México

Oportunidad

Posiciones