Por: Gonzalo Hernández

Carriles especiales para el SITP y cobros por congestión

Mientras Clara López y Rafael Pardo usaron plataformas de campaña a la alcaldía de Bogotá que reconocían los aspectos positivos de la administración de Gustavo Petro, Enrique Peñalosa rara vez permitió una tregua en su oposición al anterior Gobierno Distrital.

Esta estrategia resultó claramente efectiva para la campaña peñalosista: recogió el descontento generalizado de los bogotanos y lo convirtió en votos. Pero ahora, como gobernantes, el Alcalde y su equipo aceptan con total claridad, por ejemplo, que en algunos aspectos de movilidad la Secretaría pasada tomó decisiones correctas.

Hace algunos días, Juan Pablo Bocarejo, actual secretario de movilidad, se pronunció a favor de nuevos carriles preferenciales para los buses del SITP, y destacó la seriedad de los estudios técnicos con los que contaba la administración de Petro para respaldar la implementación de los cobros por congestión vehicular. En su momento, pocos celebraron estas medidas. Incluso el Concejo negó la aprobación de los cobros en tres oportunidades. Hoy, sin embargo, estos instrumentos podrían hacer parte de las principales tácticas que tiene el nuevo gobierno distrital para desincentivar el uso del carro particular y mejorar la eficiencia en el transporte.

La administración Peñalosa va en la dirección correcta. La congestión vehicular solo puede ser aliviada de dos formas: con más infraestructura vial (incluido el metro) o con un uso más eficiente de la malla vial. Mientras la primera, a pesar de prioritaria, tarda; la segunda puede lograrse en el corto plazo haciendo más costoso el uso del carro particular. Esta es precisamente la idea del cobro por congestión: si alguien entra con su carro a una zona de congestión, paga. ¿Y los carriles preferenciales para el SITP? Estos disminuyen el tiempo de los trayectos para los usuarios de buses mientras incrementan el tiempo usado por aquellos que se movilizan en carro. Tal como lo dijo el Secretario Bocarejo: “desincentivar el uso ineficiente del transporte privado es clave para tener una movilidad sostenible”.
Peñalosa 2016-2019, entonces, le da la razón a Petro en dos importantes medidas de movilidad de corto plazo. De paso, tal vez atempera a Peñalosa 1998-2001 que, con su pico y placa, pudo haber dinamizado el mercado de carros particulares.

A diferencia de la época petroriana, no se acusará a la nueva administración de “resentida” o propiciadora de una “lucha de clases” entre los “sin” y los “con” carro.

Pero esto no será suficiente para que las medidas cuenten con el apoyo político que necesitan. Para que los bogotanos estén dispuestos a congestionar menos será indispensable un mejoramiento rápido del SITP (trayectos, frecuencia e información). Esta es por cierto otra forma de disminuir el beneficio relativo de usar transporte privado frente al uso de transporte público.

La congestión vehicular no es muy diferente a la contaminación de un río. Es el uso excesivo de un bien público, que afecta a casi todos, y donde aquellos que más contaminan se oponen a las restricciones y a los impuestos por contaminación. Sin embargo, dado que un pasajero en un carro particular congestiona la malla vial mucho más que uno usando el transporte público, ¡bien por los cobros por congestión!, ¡bien por los carriles preferenciales para el SITP!, y que así como las sociedades deben poner a pagar al que más contamina, ¡qué pague el que más congestiona!

El autor es el Director del Departamento de Economía de la Universidad Javeriana.
 

Buscar columnista