Por: José Manuel Restrepo

Ciencia: un paso adelante y dos atrás

Un tema absolutamente central en la construcción de un país más competitivo lo constituye el avance en ciencia, tecnología e innovación. Pero como lo propuso Dani Rodrik, profesor de economía de la Universidad de Harvard, en la más reciente Asamblea de la Andi, en adición a lo anterior, y quizás como requisito paralelo o aun previo, es también indispensable aumentar los niveles de productividad en el país.

Lograr lo anterior sólo sera posible con modificaciones de fondo en las estructuras y sistemas educativos en todos los niveles y con políticas coherentes y de largo plazo en materia de ciencia. Una de ellas debe ser, sin duda alguna, aumentar la financiación de la ciencia a por lo menos el 2 % del PIB y sostener dicho valor entre unos 20 y 30 años, de tal forma que la apuesta por la ciencia no sea una apuesta de gobierno sino de Estado.

Una de esas políticas coherentes ha sido la Ley 643 de 2001, que creó el Fondo de Investigación en Salud (FIS), administrado por Colciencias y con recursos provenientes del 7 % de las rentas obtenidas por la explotación del monopolio de juegos de suerte y azar. Dichos recursos están exclusivamente destinados a financiar los proyectos de investigación en salud del país.

Pero, para ver cómo la coherencia no es nuestra gran apuesta, en las leyes de Presupuesto General de la Nación de 2015 y 2016 se habían introducido sutiles cambios que sugerían la destinación del fondo para becas de especialistas médico-quirúrgicos. Ahora, en una nueva cruzada de incoherencia, el proyecto de ley del Presupuesto de la Nación para el 2017, en su artículo 74, autoriza al Ministerio de Salud para que disponga a su libre albedrío de estos recursos provenientes de la investigación y asignarlos sin evaluación y sin contar con la institucionalidad de ciencia e investigación en un programa de becas-crédito para formación de especialistas clínicos.

Nada más equivocado que considerar que los recursos humanos per se crean desarrollo de ciencia y tecnología, aislados de los ambientes de investigación; por el contrario, son los ambientes favorables para la investigación y la innovación los que crean espacios importantes para que desde la ciencia y el conocimiento, y con el financiamiento adecuado, se formen recursos humanos, en este caso para quienes lleven a cabo estudios de especialización clínica.

Es cierto que el Sistema General de Seguridad Social en Salud está atravesando por una escasez de especialistas médicos y que esto debe ser atendido, de eso no hay duda. Lo que no es comprensible es que se intente solucionar un problema causando uno mucho peor.

La sostenibilidad del FIS en el tiempo ha demostrado ser efectiva en el sector salud como un esfuerzo de largo plazo que ha favorecido importantes resultados. No es casualidad que, dos años después de su creación y de la orientación de sus recursos, se vea un incremento sustancial en el número de publicaciones en revistas científicas de alto impacto: de un promedio de 200 publicaciones al año desde 1996 hasta el año 2001, la producción subió a 307 publicaciones en el 2003 y al cierre de 2015 había una producción científica en medicina de 2.563 publicaciones. El FIS ha aportado cerca de $417.000 millones para proyectos de investigación en enfermedades infecciosas y transmisibles; enfermedades maternas, infantiles y de nutrición; enfermedades no transmisibles; políticas y programas de salud, entre otras áreas de las ciencias de la salud. Los aportes que apalancó el fondo para la comprensión y el tratamiento de enfermedades como malaria, leishmaniasis, sida, dengue y tuberculosis son invaluables, no sólo para los colombianos, sino para el mundo. Esto sin contar los grandes avances que ha tenido el país en políticas de prevención y atención de enfermedades cardiovasculares, neuropsiquiátricas y digestivas, entre otras, que no habrían podido realizarse sin el apoyo del FIS.

Me cabe la duda de si estaremos condenados a repetir una y otra vez nuestros errores, y a ser como Sísifo, repitiendo interminablemente errores sustentados en políticas de corto plazo para solucionar problemas sin tener en cuenta una visión sostenida y coherente de futuro de país.

[email protected]; @jrestrp

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