Por: Uriel Ortiz Soto

¡Cómo convertir el recurso humano en factor de desarrollo!

Siempre hemos sostenido a través de nuestras columnas, que una vez firmado el acuerdo de paz, la etapa postconflicto será fundamental para fortalecerla, siempre y cuando, se apliquen las teorías que sobre comunidad y desarrollo, hemos venido divulgando, que no son más que la evaluación del recurso humano, frente a los diferentes proyectos productivos.

El anterior principio es básico y fundamental, bien aplicado será la bandera de redención, puesto que allí se explican los diferentes eslabones de la cadena productiva, que finalmente dan paso a lo que son las alianzas estratégicas, que si bien pueden tener dificultades en su aplicación, los errores son muy fáciles de detectar, con el fin de hacer las correcciones del caso.

Los eslabones de una cadena productiva que son nueve, van entreverados entre sí, con la sola omisión de uno de ellos, el proyecto se derrumba y no podrá seguir su curso hasta que se corrija el eslabón averiado, lo que conlleva a dar mayor seguridad a quienes laboran dentro del proyecto.

La mayoría de los proyectos especialmente los agropecuarios, son abandonados cuando han sufrido los rigores de las malas interpretaciones y los diagnósticos sociales equivocados, es decir, no corresponde a la solución de una problemática, en este caso, deben ser sujetos de una reingeniería, con el fin de ponerlos nuevamente en el redil de las circunstancias.

Valga este ejercicio para la etapa postconflicto, puesto que son más de diez millones de personas, entre desplazados y reinsertados, a quienes hay que vincular a diferentes proyectos productivos postconflicto, previa evaluación de sus coeficientes sociales de desarrollo, con el fin de lograr una ubicación que sea conveniente y se ajuste a sus conocimientos básicos.

Por consiguiente, no se pueden cometer los mismos errores del pasado, cuando el recurso humano se desviaba hacia otros menesteres lesionando gravemente el proyecto productivo y por ende resultando ser un rotundo fracaso, puesto que la vocación del individuo se trastocaba con destinos talmente distintos a las de sus labores ancestrales, razón por la cual desertan de los campamentos de trabajo, o simplemente abandonan sus oficios, puesto que no son de su vocación y agrado.  

No existe en la madre tierra, ser humano desprovisto de inteligencia, sin embargo, con frecuencia nos encontramos que sus actividades no corresponden a su idiosincrasia y valores morales e intelectuales, en Colombia somos muy dados a desviar el recurso humano de los procesos de desarrollo, razón por la cual los proyectos fracasan, no dando los resultados esperados.  

El concepto de recurso humano, frente a los diferentes procesos de desarrollo, - es tema bastante complejo-, puesto que en la personalidad del individuo, existen sinnúmero de factores internos y externos, muchos de ellos ocultos, que ni aún el mismo los percibe, puesto que permanecen en el subconsciente, apartándose de la razón de ser, pero con serios trastornos de personalidad hacia el futuro, especialmente cuando le toca desempeñar cargos que no son de su incumbencia o agrado laboral, para eso, los analistas de personal deben ser todos unos expertos en las teorías que sobre comunidad y desarrollo se debe aplicar en el momento de identificar el recurso humano frente a determinado proceso, teniendo en cuenta el recurso humano ya valorado.    

Cuando hablamos de recurso humano, hay que analizar una serie de situaciones que se presentan; para que tan importante evaluación produzca los resultados requeridos, debemos entender que un buen analista de personal, ubica a cada persona en el lugar que le corresponde, de acuerdo a su preparación, experiencia y sobre todo, asegurarse si realmente tiene personalidad e identidad con el cargo que va a desempeñar.  

Con inusitada frecuencia encontramos a altos ejecutivos quejarse de que sus funcionarios o subalternos son todo un desastre en el desempeño de sus cargos, precisamente por eso, porque las fichas del ajedrez laboral están mal colocadas y no se ajustan a sus funciones específicas de su actividad en el desempeño de sus funciones empresariales de modo tiempo y lugar. 

Cuando el recurso humano de una empresa está mal ubicado, la calidad de los productos empresariales dejan mucho que desear, el ambiente laboral de la empresa es malsano y los empleados o funcionarios no cumplen con sus funciones con el agrado de un eficiente servicio.

El presente tema viene como anillo al dedo, ahora que estamos hablando de la etapa postconflicto, producto del acuerdo de paz que acaba de firmarse, del cual estamos pendientes todos los colombianos y el exterior, es indudable que, para la posteridad se nos dará la razón de cuan preparados estábamos para enfrentar una etapa en el que más de diez millones de compatriotas entre reinsertados y desplazados, deberán ser ubicados en diferentes proyecto productivos postconflicto, de los cuales hemos hablado en diferentes columnas: lo primero que debe hacerse antes de su vinculación, es conocer su identidad con el proyecto, esto con el fin de no ir a cometer ligerezas ubicándolos en lugares que nos les corresponde.

Debemos ser conscientes que el regreso de la guerra, a la vida civil, genera cambios drásticos de personalidad y adaptación, lo primero que debe hacerse es el de convertir al reinsertado o desplazado en recurso humano, pero, para llegar a este punto es preciso agotar un periodo de inducción a la vida civil, con el fin de detectar que tan predispuestos están para permanecer en ella, olvidándose de las armas y de los momentos difíciles que se le haya podido presentar en los campamentos de combate a los cuales pertenecieron, muchas veces por voluntad propia y otras porque fueron reclutados contra su voluntad.

El otro factor: es el de la población desplazada víctima de la violencia guerrillera, que un día  llegaron a sus parcelas, fueron sometidos a los cruentos tratos inhumanos, con asesinatos, saqueos, violación de mujeres, muchas de ellas menores de edad, obligándolos a abandonar sus predios para poder salvar sus vidas. Este es una caso bastante complejo, puesto que el comportamiento del desplazado con algunas excepciones, es de odio y de prevención, ya que llevan implícito en su conciencia las secuelas de la guerra, y en sus mentes la de cobrar venganza en el momento oportuno, por eso las etapas de reinserción y adaptación son fundamentales.

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