Por: Columnista invitado

Con Irán no sobran cautelas

"La región [del Medio Oriente], EE. UU. y el mundo son ahora más seguros".

Por Leah Soibel *

Con estas palabras saludó el presidente Obama el levantamiento de las sanciones a Irán recogido en el acuerdo nuclear de las potencias occidentales con el régimen de los ayatolás.

Pero, ¿es realmente así? Sobre el papel teórico, cabría esperar que sí, que efectivamente, si se ha procedido a levantar el bloqueo a Irán es porque este país está cumpliendo con su compromiso de aplacar su plan nuclear con fines bélicos. Esto sería lo deseable y es el objetivo último de un acuerdo que, no lo olvidemos, no está exento de riesgos aunque presente algunas oportunidades. En la práctica, no deja de ser sorprendente cómo justo un día después de que se anuncie el levantamiento de estas sanciones, Obama se vea obligado a anunciar otras nuevas sanciones sobre Irán en respuesta al desafío que suponen sus pruebas balísticas.
Parece que en Irán no va a ser fácil dejar atrás las viejas dinámicas bélicas, alimentadas en las últimas décadas, que amenazan el frágil equilibrio de la región. Hoy es el día para felicitar a la comunidad internacional si este impulso por incorporar a Irán se consolida, pero también es el día para recordar que hay que permanecer vigilantes para detectar cualquier incumplimiento que reviva amenazas existenciales.

De momento, podemos disfrutar de algunos frutos que da el acuerdo en términos diplomáticos y comerciales, pero los países occidentales no deben bajar la guardia ni olvidar que aunque Irán se haya visto obligada a someterse a los términos de un acuerdo para aliviar sus problemas económicos, eso no lo convierte de forma inmediata en un país aliado y amigo. Es verdad que el nuevo marco permite contar con Irán para buscar una salida duradera a la guerra en Siria y otros conflictos regionales, y es desde luego un actor fundamental con el que hay que dialogar para conseguir estos objetivos. Vemos cómo la entrada en vigor del acuerdo ha permitido, por ejemplo, una resolución muy ágil de la captura de diez marinos norteamericanos que entraron en aguas iraníes hace escasas fechas, y justo este fin de semana se ha anunciado la liberación e intercambio de presos entre Irán y Estados Unidos, entre ellos el periodista del Washington Post Jason Rezaian, detenido en julio de 2014. Y finalmente, se abre un enorme mercado de oportunidades para empresas de medio mundo que ahora ya podrán invertir en Irán.

Pero mientras el presidente Rohani se afana aparentemente en abrir Irán al mundo, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y los halcones del parlamento iraní, no ven con buenos ojos las políticas aperturistas ni han abandonado su retórica beligerante: echan leña al fuego del medio oriente en su lucha de poder por la hegemonía regional y no dejan de lado sus amenazas a Israel. El propio primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha recordado que mientras se consuma este acuerdo, Irán sigue patrocinando a grupos terroristas como Hamás y Hezbollah, no sólo en Medio Oriente, sino también en otras latitudes como Latinoamérica. ¿Para cuándo Irán asumirá sus responsabilidades en el atentado a la AMIA en Argentina?

Como dice Obama, “hemos garantizado que Irán jamás usará una bomba atómica”, pero dados los precedentes y la propia inercia beligerante de Irán, lo inteligente sería mantenerse muy firme en la supervisión, para evitar que el acuerdo se convierta en papel mojado.

* Directora de Fuente Latina
 

 

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