Por: Armando Montenegro

Consecuencias económicas del plebiscito

No me refiero a la discusión sobre los beneficios de largo plazo que se desprenderían de la firma del acuerdo de paz con las Farc, o sea, los del llamado dividendo de paz.

Quiero comentar sobre las consecuencias económicas del plebiscito, en las semanas anteriores y en los meses siguientes a la votación por el sí o por el no.

Para pensar en este tema, se debe tener en cuenta que no se va votar únicamente para aprobar o rechazar los acuerdos de La Habana. En realidad, hay mucho más en juego. Se trata, como lo han anotado varios observadores, de un referendo sobre el gobierno del presidente Santos. Estamos frente a un plebiscito que determinará el camino que tomará el país en los próximos años.

Pensemos, en un primer escenario, en que gana el sí, y de manera categórica. El presidente obtendría una gran victoria y se consolidaría su capacidad para gobernar en lo que resta de su administración. Podría desarrollar, sin mayores contratiempos, los acuerdos de La Habana y, en lo que respecta a la economía, mantendría el curso trazado para superar el traumatismo fiscal derivado de la crisis petrolera. La reforma tributaria sería presentada y aprobada, y así se despejarían las dudas sobre la pérdida del grado de inversión y la financiación del Tesoro.

En segundo lugar, consideremos el escenario en el que gana el no. Tal como sucedió en Reino Unido con Cameron después del triunfo del Brexit, la capacidad de maniobra del gobierno se reduciría en forma considerable. Sería incapaz de liderar iniciativas de algún calado y el final de su segundo cuatrienio sería más que lánguido. Una nueva negociación con la guerrilla, si acaso, sería emprendida por el próximo gobierno. Sin capacidad de hacer ajustes fiscales, las consecuencias del triunfo del no, por lo tanto, serían una gran turbulencia financiera, la pérdida del grado de inversión, valores muy altos del dólar, y expectativas muy oscuras sobre el crecimiento y la inversión. A la seria crisis política se sumaría una crisis económica.

¿Qué pasará en los días anteriores al plebiscito? Si las encuestas muestran que son altas las probabilidades de que gane el no —o, simplemente, se piensa que el resultado será muy apretado—, los mercados se mostrarán nerviosos y agitados. Es probable que, en medio del temor y las agudas discusiones públicas, se moderen los flujos de capitales, suba el valor del dólar y aumenten las tasas de interés.

A medida que se acerque el día de la votación, seguramente en medio de ruidosos debates entre los partidarios del sí y del no, los votantes tendrán que reflexionar y sopesar las distintas consecuencias de sus decisiones. Además de los méritos o defectos de los distintos compromisos pactados con las Farc, otro de los elementos para considerar será el previsible impacto de esa decisión sobre el curso de la economía en los próximos meses.

Desde la perspectiva de la producción, el empleo y la lucha contra la pobreza, conviene que el país evite la pérdida de sus fuentes calificadas de financiamiento y, de esta forma, se aleje de los riesgos de inestabilidad, estancamiento y recesión. Se necesita mantener la gobernabilidad para que pueda continuar, en forma ordenada, el despegue y consolidación de una economía moderna y diversificada, alejada de los azares y vaivenes de los precios de las materias primas.

 

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