Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Contribuciones ambientales a la construcción de paz

Sabemos que la construcción de la paz será un camino largo y exigente. Todos y cada uno de nosotros debemos contribuir desde nuestras capacidades, posibilidades y conocimiento para gestionar la paz y construir un nuevo país. Los ambientalistas tenemos mucho que aportar.

La sostenibilidad ambiental en los territorios de paz es soporte para la sostenibilidad social y económica. Dada la premura de generar hechos que consoliden la paz en los territorios, el Gobierno tiene prevista una “Estrategia de Respuesta Rápida” que incluye construcción de carreteras, crédito agropecuario, titulación de tierras y desarrollo de mercados, entre otros componentes. El mayor riesgo es que su ejecución lleve a una rápida transformación del paisaje con pérdida irreparable de servicios ecosistémicos, necesarios en el mediano y largo plazo para la sostenibilidad de los procesos productivos.

En algunos países, la ejecución de acuerdos de paz ha acarreado altos costos ambientales e insostenibilidad. Alertados por estas experiencias, debemos identificar estrategias para que la construcción de la paz evite la destrucción del medio natural y sus servicios ecosistémicos, esenciales para la sostenibilidad de los procesos productivos y el bienestar social.

Como lo señala el documento “Consideraciones ambientales para la construcción de una paz territorial estable, duradera y sostenible en Colombia” (PNUD/MADS, 2014), la mayor parte de los municipios prioritarios durante el posacuerdo tiene alguna figura de protección, un parque nacional natural y/o una reserva vorestal. Esto significa que en algunos casos hay restricciones de uso, no tanto por aspectos legales, sino porque muchas de estas regiones presentan suelos vulnerables o malos y alta fragilidad ecosistémica. Especialmente las zonas de bosque tropical, bosque nublado y páramos.

Antes de iniciar la intervención y transformación del paisaje y para hacer uso sostenible de la oferta natural en estos territorios, sería conveniente que se mapeara el territorio con el paisaje soñado por las comunidades y se definieran acuerdos entre vecinos y entre comunidades para que, interactuando con la institucionalidad local y regional, se definan los procesos de ordenamiento ambiental territorial (OAT). En todos los territorios se deben conservar las fuentes de agua y para ello es necesario que se identifique y conserve la llamada estructura ecológica principal, con la participación de las comunidades. Adicionalmente, en todas las unidades productivas se deben combinar acciones de producción y conservación para generar un desarrollo local sostenible y disminuir la vulnerabilidad ante el cambio climático.

Algunas organizaciones ambientales tienen experiencias exitosas en sistemas productivos sostenibles, con las cuales se puede aportar a la paz: café y cacao asociados a bosque y biodiversidad, ganadería y sistemas silvopastoriles, y ecoturismo, entre otros.

Simultáneamente, se deben fortalecer técnica y financieramente las autoridades ambientales locales para que puedan asumir los retos que conlleva la construcción de territorios de paz.

En educación, es necesaria la realización de un programa novedoso y específico en cada región con énfasis en la educación ambiental, la referencia a buenas prácticas para la sostenibilidad ambiental, y el conocimiento de la oferta natural local y su potencial productivo.

El movimiento ambiental debe y puede realizar un efectivo aporte a la sostenibilidad ambiental en los territorios de construcción de paz. Todos por una paz estable, duradera y sostenible.

 

 

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