Por: Uriel Ortiz Soto

Cooperativas agroindustriales postconflicto

Si se quiere convertir la población desplazada y reinsertada en factor de desarrollo productivo, lo más aconsejable es, que previa capacitación, se les vincule a una cooperativa agroindustrial postconflicto.

Con el fin lograr el anterior objetivo, se hace indispensable elaborar un diagnóstico social, pero, agotando todos los procedimientos y protocolos que deban utilizarse para el caso de la población desplazada y reinsertada, que a decir verdad,  el 98% son de origen campesino, siendo su mayor anhelo el regreso al campo, siempre y cuando se les rodee de las mínimas garantías necesarias para el desarrollo de sus arduas faenas agrícolas.

No olvidemos que estas personas por su razón de ser, provenientes de zonas de conflicto, y que indudablemente han sufrido las consecuencias de la violencia: guerrillera, paramilitar, bacrim y aún del mismo Estado,- con sus fuerzas armadas-, son sujetos de mucha prevención y por lo tanto hay que darles  seguridad dentro del ámbito social y jurídico a donde van a laborar. 

Lo más importante de toda organización cooperativa, es que quienes vayan a formar parte de ella, tengan pleno conocimiento de causa, de que es lo que se va a ser dentro de la organización cooperativa, puesto que no es lo mismo el carácter de una asociación o fundación, que el de una cooperativa, que genera derechos y responsabilidades a futuro en forma colectiva.

Las cooperativas agroindustriales antes de iniciar el curso de capacitación para quienes pretendan conformarla, deben tener un estudio previo de evaluación de todos los proyectos productivos, que vayan a estar bajo su jurisdicción, en lo que sea posible, que no sean disímiles entre sí, para evitar que en un futuro se presenten fricciones de manejo entre uno y otro, puesto que no tienen la más mínima identidad en sus procesos de desarrollo agroindustrial.  

Para iniciar este proceso, se requiere la identificación del recurso humano, con una fase de capacitación respeto al producto o productos que se pretendan cultivar, previo el análisis de mercadeo de cada uno de ellos, con sus fases de valores agregados incluidos, y los procesos de agroindustrialización, los cuales deben ser diseñados de acuerdo a las reglas del mercado de oferta y demanda de los potenciales compradores, tanto nacionales como internacionales.

Las cooperativas agroindustriales postconflicto, agruparán a varias organizaciones productoras del sector rural, pero, siguiendo los lineamientos de ser una institución regulada por los mismos estatutos, dotada de personería jurídica, donde sus afiliados gocen de los beneficios de ley, sin que tengan que acudir a una organización específica, esto con el fin de facilitar el proceso de agroindustrialización, estableciendo un solo canal de comercialización para sus productos.

No olvidemos que todo proceso de producción agroindustrial debe tener cadena productiva y alianza estratégica, en el primer caso, nos muestra cuales son los elementos básicos de los nueve eslabones de la cadena, los cuales deben estar lo suficientemente sustentados, puesto que de lo contrario, con el rompimiento de uno solo se pierde todo el proyecto, puesto que todos van siendo la consecuencia del anterior, formando una escala de producción tan importante, que bien manejado este sistema no da lugar a fracasos, ni a malas interpretaciones.

De acuerdo al diagnóstico social elaborado para estos casos, el diseño de cooperativa agroindustrial, aplicará para la población desplazada y reinsertada, que si bien por diferentes circunstancias no se encuentran dentro de la misma fase productiva, están administradas por una junta directiva que es la que señala las pautas de la organización, promueve y organiza el recurso humano frente a los diferentes procesos de desarrollo, para este caso: proyectos productivos postconflicto.

No debemos olvidar que los proyectos productivos postconflicto, son la consecuencia del acuerdo de paz ya negociado en la Habana- Cuba, entre las comisiones del gobierno y las farc, y que por lo tanto deben tener una reglamentación específica, especialmente en lo relacionado con la: identificación, capacitación y evaluación del recurso humano, frente al proyecto productivo que se pretende desarrollar, con canales de agroindustrialización y de comercialización garantizados.

Hay que entender que entre la población: reinsertada, desplazada y de otras organizaciones, por su naturaleza de ser, actuar y de convivencia frente a otras agrupaciones, se pueden presentar diferencias temperamentales y por lo tanto es aconsejable no tenerlos mancomunadamente, con el fin de evitar choques y fricciones entre las mismas, por razones del pasado en los escenarios donde ocurrieron los hechos, por el desplazamiento y  demás actos de conflicto.

Para lograr que una organización de estas, tenga éxito, se debe proceder de conformidad con los estatutos de la cooperativa agroindustrial, la cual debe tener su personería jurídica al día y su misión – visión, estar lo suficientemente claros y bien definidos dentro de los objetivos sociales, para que quienes entren a laborar en ella, lo hagan con pleno conocimiento de causa, y su vinculación sea de agrado y compromiso, señalándoles: obligaciones, deberes y derechos.

Las cooperativas agroindusrtriales en nuestro País, están regulas por la Superintendencia Nacional de Cooperativas y su proceso de constitución como cualquier otra organización de carácter comunitario, debe tener una etapa de capacitación dictada y certificada por la Superintendencia Solidaria, la cual expedirá los certificados correspondientes, para dar paso a su constitución.

Los estatutos de una cooperativa agroindustrial, deben tener también un marco regulatorio muy preciso respeto a sus afiliados y a los productos que se pretendan cultivar y comercializar, permitiendo con este que el recurso humano, no choque con los recursos naturales, con esto se evita que los procesos de desarrollo no sean disímiles entre uno y otro producto.

Sobre este aspecto es bueno advertir por ejemplo: las flores jamás podrían ser sujeto de desarrollo dentro de una producción de frutas, puesto que entre estos dos productos existen valores de manejo diferente y sus canales de comercialización no se encuentran regulados por las normas técnicas que rigen para el manejo y comercio de la fruticultura.

De otro lado, las cooperativa agroindustriales, dentro de su radio de acción, deben tener unos parámetros medioambientales muy bien definidos, puesto que de lo contrario se van a presentar problemas con las licencias previas que hay que obtener dentro de la jurisdicción del medio ambiente.

[email protected]



 

Buscar columnista