Por: César Ferrari

Corrupción: causas y soluciones

Odebrecht y antes Reficar han popularizado el término corrupción y lo han asociado casi exclusivamente con políticos y funcionarios públicos, cuando en realidad quienes corrompen son casi siempre empresarios privados.

Siendo tan notables, ¿cómo los organismos de control, múltiples y diversos, aunque muchas veces con agenda propia por razones ideológicas (Procuraduría a cargo del procurador anterior), no lograron identificarla en el caso de Odebrecht y menos evitarlas en ambos casos?

Es fácil anunciar el combate a la corrupción. Pero no es fácil eliminarla siendo que sus raíces van mucho más allá de procedimientos, leyes y sentencias judiciales, como muchos pretenden. La corrupción es endógena al sistema político, social, económico y cultural. Por lo tanto, eliminarla implica corregir el sistema.

Una causa importante tiene que ver con la crisis de un sistema político que funciona con una pérdida notable de representatividad porque muchos políticos no responden a intereses generales sino, primordialmente, a intereses particulares, casi siempre de quienes financian sus campañas electorales.

La corrupción se facilita cuando el sistema político, distanciado de las necesidades de la población, funciona con transparencia insuficiente en sus actos y con una gestión pública repleta de procedimientos engorrosos y congestionados, y carente de un mecanismo de control ciudadano sobre esos actos y esa gestión.

En ausencia de instituciones sólidas, la corrupción es también facilitada por la reelección de los cargos públicos, en primera persona o indirectamente. Es frecuente que la reelección convierta al político en un profesional de la política que olvida su responsabilidad de servidor público transitorio, salvo excepciones honrosas. Así, no resulta extraño que acabe considerándose insustituible, omnisapiente y omnipotente, y con interés en perpetuarse directa o indirectamente en el poder motivado por prestigio, beneficio monetario y/o protección de la persecución por actos de corrupción pasada, propia o de sus seguidores.

Para ello genera todo tipo de mecanismos reeleccionistas, incluyendo dádivas a los electores, y promesas y compromisos incumplibles al mejor estilo populista y clientelista. Y cuando se hace del poder o compite con él, dificulta la supervisión de la gestión pública y protege los casos de corrupción que lo comprometen o a sus copartidarios. Así, el poder absoluto de unos acaba eliminando el poder controlado por todos y se hace realidad el dictum: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente.”  

En últimas, la corrupción puede explicarse a partir de una necesidad profunda de poder que permita ubicarse como superior, decidir y mandar sobre sus congéneres, prójimos y no tan prójimos. La otra motivación es, seguramente, la aspiración de obtener dinero abundante, rápido y sin mayor esfuerzo.

Esta aspiración de dinero abundante y rápido es alimentada por una cultura consumista y facilista difundida por los medios que, en muchos casos, acaban convirtiendo a delincuentes en héroes al realzar su riqueza, sus supuestos logros amorosos y muchas veces su evasión de la justicia.

En un extremo ha sido facilitada por unos mercados imperfectos sin control o con regulaciones inadecuadas que generan rentas de no competencia, rentismo que pretende perpetuarse capturando al regulador, una forma poco comentada de corrupción.

En el otro extremo, ha sido facilitada por el prohibicionismo en la producción, distribución y consumo de drogas impuesto por un moralismo persecutorio, y la adicción de sus consumidores. Ambos generan mercados ilegales y una demanda que producen rentabilidades elevadísimas, que convierten al narcotráfico en fuente casi incontrolable de enriquecimiento abundante y rápido, violencia muchas veces inmanejable y corrupción a todo nivel.

Mejor dicho, el combate a la corrupción pasa por cambios políticos, sociales, culturales y económicos. No será fácil pero no es imposible.

Con ese espíritu, los días 22 y 23 de febrero la Escuela Javeriana de Gobierno y Ética Pública realizará el Congreso Internacional “Responsabilidad Pública y la Lucha Anti-corrupción” .

 

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