Por: Julio Carrizosa Umaña

Cuando gane el No

Si gana el No, las Farc se quedarán en la selva, plantarán más minas y bombardearán nuevamente. Pero eso no será lo peor.

Las selvas colombianas han aguantado durante cincuenta años la guerra; se han contaminado los ríos con el petróleo derramado, con los residuos de las bombas, las minas, los cilindros y las municiones y con los ingredientes químicos que usan para producir cocaína; se ha diezmado la población de las especies que fueron alimentos de uno y otro bando; se deforestaron o se incendiaron grandes extensiones de bosque para sembrar coca y para establecer laboratorios, inclusive dentro de los parques nacionales y en los santuarios de fauna y flora; se ahuyentaron las poblaciones de indígenas y se les condenó a muerte con la ocupación de sus hábitats, y se destruyeron las culturas rurales de los afrodescendientes.

Los investigadores y los guardabosques no pudieron volver a las selvas aterrorizados por las minas y las amenazas de muerte. Lo trágico, si triunfa el No, serán las muertes siguientes, la continuación de los desplazamientos y el incremento de los odios y las venganzas en nuestra pobre sociedad.

Unos buenos amigos, prudentes y optimistas, me han dicho que eso no es un problema ambiental, que eso no tiene nada que ver con el desarrollo sostenible, que rápidamente se logrará una paz mejor, que nadie va a matar a nadie, que lo que es importante es impedir que el castrochavismo se tome el poder, pero yo, con mis ochenta años a cuestas, me permito dudar.

Mis dudas pueden ayudar a los indecisos, sobre todo a los menos viejos, a quienes no recibieron clases de historia y no saben quién fue el Pacificador, que, para vengar al rey, encarceló y fusiló a miles y luego tuvo que salir huyendo. Esa historia, tan vieja, se ha repetido varias veces en Colombia, y los que hemos sido testigos de otros de estos trágicos procesos estamos viendo su repetición en las caras, en los gestos, en los ademanes y sobre todo en las actuaciones, mentiras y exageraciones de los vengadores de hoy.

Al contrario, quienes queremos una paz diferente, una paz que lo sea también con el resto de la naturaleza, encontramos en varias de las 297 páginas del Acuerdo Final puertas que nos pueden conducir al país que deseamos.

 

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