Por: Uriel Ortiz Soto

“Cuando lo imposible se vuelve posible”

Fue la frase que pronunció al el presidente Santos, al recibir el premio Nobel de paz 2016, el 10 de diciembre, en Oslo – Noruega, en su discurso de agradecimiento.

Terminamos el 2016 con la certidumbre que el acuerdo de paz, ya empieza a arrojar sus primeros frutos;  aunque ha sido un proceso bastante accidentado, donde no han faltado las dificultades, todo indica que finalmente el barco de la paz que desde hace cuatro años viene navegando por los mares embravecidos de las dificultades y las incertidumbres, está llegando a  puerto seguro y tanto negociadores de ambas partes, como gobierno, oposición y comunidad internacional, empiezan a entender, que si algunos inconvenientes se han presentado, - sin violar el ordenamiento jurídico y constitucional-, hay que negociarlos para acomodarlos en beneficio de todos los colombianos, que al final de cuentas serán los más beneficiados.

Los procesos de paz que desde antes se han intentado, detrás de sus fracasos dejaron un cúmulo de experiencias, sirvieron para conocer más a fondo la  forma de ser y el pensamiento crítico de las Farc, agrupación con serios cuestionamientos de ser narcoterroristas y nutrirse del: secuestro, la extorsión, el chantaje, el desplazamiento forzado y las pescas milagrosas; además del reclutamiento de menores de edad, violaciones y maltrato de mujeres; razón por la cual se encuentran actualmente en la mirada inquisidora de la mayoría de los colombianos, que si bien guardan en su alma los momentos difíciles vividos, por todos los episodios de violencia cometidos por los diferentes frentes guerrilleros, no ha faltado la letanía del perdón y del olvido.

Hemos presenciado cómo guerrilleros y víctimas, se confunden en un solo abrazo y visto  correr lágrimas de arrepentimiento de parte y parte, asegurando que este tipo de episodios fueron producto de una guerra por el abandono de Estado, especialmente de la población campesina, pero, que están dispuestos a trabajar por un nuevo país, promoviendo proyectos productivos con la consecuente generación de empleos, tanto directos como indirectos.

Después de todo lo acontecido con la lucha armada entre guerrilla y Estado, durante más de cincuenta años, es apenas lógico aceptar que las guerras y luchas armadas, tienen, por decir algo, el lenguaje propio de la violencia, para poder enfrentar las fuerzas del orden que día a día los persiguen con toda la infraestructura del Estado, motivo por la cual idearon su propio manual de disciplina, y son tan rígidos sus reglamentos que no son aceptables bajo ningún punto de vista en una sociedad pacífica y justa; puesto que por el más mínimo desvío revolucionario, el infractor se hace acreedor a un consejo verbal de guerra, que por lo regular termina en fusilamiento o ahorcamiento.         

Quienes hemos leído las memorias escritas por los ex secuestrados, no podemos menos que llenarnos de razones para formarnos una imagen violenta de las Farc, que según expresan, su disciplina es tan rígida que el régimen del terror nace automáticamente con los solos consejos de guerra, que por lo regular llevan por delante el mensaje del borre gaje, para quienes hacen las veces de jurados de conciencia, las penas de fusilamiento y ahorcamiento son tan frecuentes, que muchos de los guerrilleros de base, especialmente niños, prefieren fugarse, que enfrentar semejante castigo.

Sin embargo, en los últimos años que se llevan de negociación, con el cese unilateral del fuego, podemos decir por lo menos que los mandos superiores que se encuentran en la mesa de negociación de la Habana- Cuba, están dando muestras de arrepentimiento y muy deseosos de ingresar a la vida civil, con el fin de contribuir al desarrollo social y económico de nuestro país.

Pero quedan muchos cabos suelto que aún no se han resuelto y que sería muy importante que los mandos superiores se sinceraran y le dijeran al país, ¿dónde están los cientos de niños que fueron secuestrados o llevados contra su voluntad, y de los que fueron plagiados con fines económicos y después de haberse pagado el rescate aún no aparecen, estos y otros interrogantes deberán responderlos en su oportunidad? Por lo menos indicando el lugar donde fueron sepultados.

Logrado todo este periplo de negociación, que no ha sido nada fácil para el gobierno, viene ahora la etapa más difícil, la cual podríamos denominar la prueba de fuego, y así darnos cuenta en unos meses de que tan perfecto ha quedado el acuerdo de paz,  si realmente estamos en condiciones de sostenerla de conformidad con lo pactado en la Habana- Cuba; debemos entender que los colombianos y la comunidad internacional, están mirando de soslayo, algunos apartes del acuerdo, puesto que no están de conformidad con las normas constitucionales.

Previendo todo esto y teniendo en cuenta el plebiscito del 2 de octubre, cuando el No, superó al Sí, se abrió un nuevo debate con el fin de implementar uno nuevo, el cual fue debatido por ambos sectores, lo que amerita la tendencia que en más del 90% de los colombianos queremos la paz tal cual se acordó finalmente y la aceptamos aún con las falencias menores, que como hemos dicho, debemos hacer todos el sacrificio para que empiece a ser realidad y en el camino se solivien las cargas.

Por eso, la etapa posconflicto lo dirá todo más adelante, dependiendo de los proyectos productivos que empiecen a implementarse, donde tanto reinsertados como desplazados sean beneficiados mutuamente, sin que se presenten revanchas o malos entendidos entre las partes, que deberán participar dentro de una misma empresa agroindustrial.

Lo primero que debemos hacer, es desarmar los espíritus y empezar a trabajar de conformidad con las evaluaciones que se hayan hecho a cada uno de los posibles microempresarios, en relación del recurso humano frente a los diferentes potenciales de desarrollo, si esta parte no se maneja muy profesionalmente veremos fracasado el proyecto productivo con graves imputaciones al acuerdo de paz y etapa posconflicto.

Las zonas de concentración veredal deberán  aprovecharse como laboratorios de implementación, con el fin de buscar en cada quién, cuales, son sus deseos y el proyecto de vida hacia el futuro, esto con el fin de analizar la coherencia entre el sujeto y las posibilidades de desarrollo.

urielos@telmex.net.co
 

 

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